FEDEA, la Economics y la incapacidad del economista para hacer recetas políticas

Jueves, 16 de mayo de 2013

¿Se han pasado alguna vez por el blog “Nada es Gratis”? Es un blog colaborativo formado por miembros de FEDEA que, para quien no los conozca, son un grupo muy majete de economistas que se dedica, entre otras cosas, a hacer el ridículo de forma sistemática. En concreto pertenecen a la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA).

Hacen el ridículo principalmente por un motivo clave: son economistas de pura cepa. De los de la Economics.

Verán, hace unos cuantos años -ya debe ir para más de 100 incluso-, un ilustre señor, Alfred Marshall escribió un libro titulado Principles of Economics. En ese libro Marshall distinguió perfectamente la labor del estudioso de la Political Economy y del estudioso de la Economics. Este último se centra en la forma en la que se produce, se consume y, tangencialmente, se distribuye. Aquel, el estudioso de la Political Economy, debía tener en cuenta las instituciones, la ley, la historia… era, para que nos entendamos, una ciencia social.

No obstante, desde principio de siglo, la corriente mayoritaria ha venido empujando a través de la Economics. Por eso, hablar hoy de un economista de pura cepa, deviene inmediatamente a hablar de un estudiante de Economics, es decir, de un ser que rechaza o desconoce por entero, historia, instituciones, sociedad y ley. Sólo existen hombres y mujeres puramente racionales, ahistóricos, dispersos por el mundo con una serie de preferencias determinadas y, además, libres. Esos son nuestros amigos de FEDEA. Que, por cierto, tienen un gusto por el sentido común de lo más particular.

Y es que ahora que se habla del contrato único he tenido la oportunidad de echarle un ojo a su maravilloso articulito de 2010 (1) donde proponían el dichoso recurso. No tiene desperdicio.

El problema que detectan es una alta temporalidad. Hasta ahí, bien. Y ¿cómo creen que sería posible reducir la temporalidad? Qué se yo… ¿aumentando derechos de los temporales para que, así, quien contrate temporales sea porque necesita temporales y no porque son más baratos? Pues NO! Nuestros amigos de FEDEA dicen, aplicando su gran sentido común, si hay muchos temporales quizá lo que hay que hacer es decir que no son temporales -contrato único- y que los indefinidos pierdan derechos para que la desaparición de los temporales no sea mala para los empresarios. Así, todos serán indefinidos pero con condiciones de temporales -contrato único, insisto-.

Y el sistema es sencillo. Ahora todos somos indefinidos pero, si antes ser indefinido era 33 días de indemnización por despido improcedente ahora va a ser 12 días e irá creciendo de forma que sólo cuando lleves 12 años en la empresa tendrás derecho a 36 días por despido improcedente. ¿A que mola? Acabamos de, con un sencillo movimiento de manos a lo trilero, cepillarnos aún más la estabilidad laboral. Su denominación comercial es “Contrato único 12-36”.

Y lo mejor de todo es que el contrato ideal funcionaría sí, y sólo sí, hay perfecta movilidad de trabajadores y, además, el trato con el empresario es de igual a igual. Supuestos nada restrictivos dado que ¿quién tiene problemas (familia, una hipoteca…) para irse a trabajar a la otra punta del país o quién ha tenido alguna vez un conflicto laboral con su empresario? Bobadas, con el Contrato único 12-36 todos tus problemas como trabajador estarán resueltos porque FEDEA lo vale.

Y ¿por qué lo valen tanto? Pues porque son superiores a ti y a mí, ¡ellos son economistas de la Economics! Tienen la poca vergüenza de decir “En realidad no sabemos cómo serían las tasas de despido con el contrato único (solo un modelo económico riguroso nos lo podría decir)” y quedarse tan anchos. Ningún maldito modelo económico puede predecir nada ante un cambio institucional de tal calado como es un cambio de arriba a abajo de las condiciones de contratación. Pero no importa, porque soy de la Economics y creo en la econometría como ciencia superior, por encima incluso de la maldita realidad que tanto daño hace (decía Pigou, un economista de pura cepa de inicios de siglo pasado que “había que lograr que la realidad funcionase como sus modelos” ¡para qué ceñirse a la realidad cuando es mucho mejor que ella se ciña a lo que se te ponga a ti en tus santos coeficientes!).

Tal es mi creencia en la econometría y en todos los saberes proverbiales de la Economics que me permito el lujo de ser Doctor en Economía -y antiguo director del departamento de economía del Presidente Zapatero- y no tener ni puta idea de cuántas veces se ha modificado la Constitución de mi país. ¿Por qué? Porque insisto, me la sopla todo el marco institucional que no se adapte a lo que dice mi modelo de competencia perfecta.

En sus palabras, las de José Ignacio Conde Ruiz, “La Constitución se ha cambiado muchas veces, así que, llegado el caso, que se cambie” (2). Muchas veces son… ¿dos? Y una no cuenta porque el cambio era tan mínimo y tan puramente instrumental que no se puede llamar un “cambio”.

En fin, queridos amigos y amigas lectoras, cuando un economista les hable no duden, desenfunden rápido y pregunten: es usted de la Political Economy o de la Economics. Si no saben responder, serán de la Economics. Y si es así, teman, porque no sólo no tendrá ni pajolera idea de lo que les habla sino que, además, intentará convencerles muy numérica y eficientemente. Huyan.

 

(1) Propuesta para la reactivación laboral en España. FEDEA. 2010

(2) Fedea propone adaptar la Constitución si el contrato único no tiene encaje. ElEconomista.es http://www.eleconomista.es/economia/noticias/4823701/05/13/Economia-Laboral-Fedea-propone-adaptar-la-Constitucion-si-el-contrato-unico-no-tiene-encaje.html

 

Alejandro Quesada Solana Economía, Ideología, Política ,

El sistema financiero en el sistema capitalista

Miércoles, 24 de abril de 2013

El sistema financiero está de moda. Lleva de moda más de 5 años y parece que la cosa no va a parar. A mí, cuando hablo de economía me gusta situar al lector. Y me gusta situarlo por una simple razón: el contexto importa. En toda situación, historia y sociedad impregnan sus actuaciones. No se puede entender, por ejemplo, el respaldo popular alemán a la actuación de Merkel para con el resto de Europa sin entender el miedo alemán al fenómeno de la inflación. Pues bien, para el objeto que nos ocupa, el sistema financiero, necesitaremos contextualizarlo.

El sistema financiero es, de forma sencilla, ese mecanismo que permite que la economía anticipe cobros y, por tanto, funcione. Esa es la definición típica de cualquier manual estándar. La analogía más común es la sangre o la gasolina. Para que un cuerpo humano funcione se necesita sangre bullendo, del mismo modo que necesita gasolina un coche; y así, el sistema capitalista necesita de un sistema financiero que lubrique las compras y ventas.

Como decía, esa es la definición estándar. El dinero es neutral. Su papel es el de simple facilitador de las transacciones, sin más. Es decir, el sistema financiero es inherente al sistema capitalista y un fallo en cualquiera de ambos aspectos, el de la producción o en el de las finanzas hace que todo caiga.

¿Por qué? Si una economía se colapsa es difícil que obtenga financiación ahondando aún más en su crisis -asumiendo que una inyección de liquidez aliviaría su crisis-. Además, si el colapso es generalizado, el sistema financiero sería incapaz de discernir entre financiación recuperable y no recuperable, optando por no dar crédito.

De otro lado, si es el sistema financiero el que colapsa, su traslado al productivo es más que evidente. Sin crédito -y no hablo de deuda estructural sino de una simple línea de crédito que permita atender pagos antes de recibir cobros-, no hay producción.

Así pues, para el desarrollo de una economía capitalista, la salud de su sistema financiero es vital. Si la gasolina no fluye, no hay coche que ande. Y el problema del beneficio está solventado. Las empresas productivas obtienen el suyo y las financieras también a través del diferencial entre depósito y préstamos.

Hasta ahora hemos asumido que, en ausencia de perturbaciones serias, el sistema financiero presta dinero y la economía produce y que ambos desean hacer eso. Hemos asumido, en otras palabras, que estamos en los felices años. Es más, en los felices años 50 y 60.

Digo esto porque desde los años 80 en adelante, el sistema financiero que “financia” no existe. O mejor dicho, existe a medias. Con la derogación de la Glass-Steagall Act, el sistema financiero tiene vía libre para buscar rentabilidades a través de las inversiones y no sólo a través del sobre precio del préstamo con el depósito. O, en otras palabras, el sistema financiero, ahora, no depende tanto de la marcha de la economía como de los beneficios que pueda obtener por su cuenta. Financiar ahora, no es una prioridad sino que se abren oportunidades mucho más jugosas a través de los mercados financieros -que ahora no necesariamente financian nada-. Como decía Krugman, antes ser banquero era muy aburrido.

Así pues, en la tarea fundamental capitalista de la captura del excedente, del beneficio, las entidades financieras juegan un papel nuevo. Pueden ser gasolina si quieren, pero no serlo también es una opción. Y muy rentable, mucho más, por cierto, que jugar con el diferencial depósito-préstamo.

El problema surge cuando las inversiones del sistema financiero acaban mal y esto repercute en el sistema productivo. Si el sistema financiero va bien y el productivo también, no hay por qué preocuparse pero, ¿y si para obtener rentabilidades cada vez más elevadas los bancos recurren a inversiones más arriesgadas? Pues puede surgir el crash y, se quiera o no se quiera, la economía productiva lo va a notar contrayendo la producción y generando desempleo. Es decir, tanto más alejado se encuentre el sistema financiero de su papel originario, más riesgo de crisis.

Por tanto, ¿hay que volver a la Glass-Steagall act? La pregunta, que viene al pelo, está errada. Quizá sea más sensato preguntarse, ¿por qué se olvidó la Glass-Steagall act y qué nos hace asegurarnos que si volvemos a ella no la abandonaremos de nuevo? Para la primera pregunta, no tengo respuesta (o no cabe en este post). Para la segunda sí. Se olvidó la GSA por una razón muy simple, el sistema capitalista necesitaba nuevos mercados de donde obtener rentabilidad, ganancia, beneficio, y, si se vuelve a ella, es muy probable que la situación de recomponer la tasa de ganancia se repita en el tiempo dada la voracidad innata del capitalismo para con ésta.

Casi se podría contestar a la primera pregunta, con un “es indiferente, mientras la rentabilidad económica sea el eje del sistema -como sucede con el capitalismo- es una cuestión de tiempo hacer frente a una crisis por la huida hacia inversiones más rentables”.

No obstante, esto último implicaría asumir dos cosas: 1. la neutralidad del dinero no existe y, 2. el sistema financiero no vive para el sistema productivo sino que, como este último, también lo hace para la ganancia. Mientras ninguna de estas dos premisas se acepten, discutir sobre una reforma del sistema financiero es estéril.

Y así nos va, viviendo en la esterilidad.

 

NOTA: La Glass-Steagall Act (GSA) era una norma de EEUU que impedía que los bancos comerciales operasen al nivel de los bancos de inversión, separando los riesgos de éstos últimos de la transmisión a la economía productiva de aquellos.

Alejandro Quesada Solana Economía ,

El trabajo en Karl Marx. (I) Metodología y valor

Miércoles, 6 de marzo de 2013

Karl Marx fue un brillante teórico. En lo político, en lo social y, también, en lo económico. Es, sin duda alguna, mi referente más directo en cuanto al núcleo del pensamiento económico. Y digo al núcleo porque ante todo Karl Marx se dedicó a teorizar sobre categorías. Categorías adaptables, mejorables y profundizables. También se dedicó a teorizar sobre su realidad más inmediata pero eso, en la mayoría de los casos, no nos interesa.

No nos interesa por un simple razón, usar los mismos análisis de Karl Marx para “recolocarlos” en el mundo del Siglo XXI es asumir, de forma radical, que el mundo de hoy es idéntico al Manchester de final de siglo XIX. Y eso es profundamente antimarxista.

Ahí es donde se encuentra el eje sobre el que pivota el pensamiento marxista. El mundo es cambiante, los análisis sobre éste también deben serlo. La metodología de Marx, el materialismo histórico y dialéctico, obliga a estudiar la realidad como un conjunto, como un todo en el cual la historia, las instituciones o la cultura son determinantes en la explicación de una realidad. Dichas instituciones, o la cultura -la denominada superestructura- está, a su vez, determinada por la base económica. Y no debemos entender la estructura económica como una simplicidad economicista. No se habla en la estructura económica de qué se produce, cómo se produce y cómo se distribuye, sino también se incluyen aquí el cómo las fuerzas que participan en la producción se relacionan y cómo, de esta relación, surge la cultura o las instituciones.

Por poner un ejemplo. Existen, según el pensamiento marxista, los sindicatos (superestructura/institución) porque de un lado, la opresión del capital sobre el trabajo es creciente y desequilibrada y, de otro lado, los trabajadores se dotan de esas estructuras para combatir la opresión. En ese ejemplo quedan expuestas las bases del pensamiento marxista. Existe un determinado modo de producción (un efecto histórico) que empuja a los empresarios a obtener más beneficios a costa del trabajador (un determinado modo de producción con sus relaciones internas, la estructura económica) y que obliga a los trabajadores a organizarse (respuesta dialéctica) y que se refleja en una nueva institución, el sindicato. Así, la estructura determina a la superestructura.

Es cierto que esa última afirmación, que la estructura determina a la superestructura es muy discutida y controvertida. En nuestro caso la asumiremos como cierta pues, si bien es una explicación parcial a muchas cuestiones específicas, en un sentido global no pierde robustez alguna.

Una vez explicada sucintamente la parte metodológica, entremos en algunas aplicaciones. Hoy, y con vocación de seguir ampliando en sucesivos post las derivaciones que de aquí se obtienen, nos entraremos en el pilar de la concepción teórica de Marx, el valor. Marx y la teoría marxista sin la teoría del valor-trabajo carecen de todo sentido (Guerrero, 1996).

Cuando Marx, en su famoso El Capital, hace el análisis de cómo funciona la economía capitalista adopta un enfoque científico. Comienza analizando la parte más pequeña del intercambio capitalista, la mercancía, y a partir de esta, amplia sus conclusiones. De entre las cuestiones que la mercancía merecen ser destacadas aparece el valor. Y el valor tomado en un doble sentido: Valor de Uso y Valor de Cambio.

Para Marx, toda mercancía posee intrínsecamente un valor de uso y otro de cambio. Uno refleja una parte cualitativa de la mercancía (el valor de uso) y la otra su parte cuantitativa (el valor de cambio). Por poner un ejemplo, un coche tiene un valor de uso, el de servir como medio de transporte; y un valor de cambio que, por simplificar, lo identificaremos con el precio, 15.000 euros.

El valor de cambio representa la proporción en la que un bien puede ser intercambiado por otro. Por ejemplo, un coche por mil camisas. Mientras que el valor de uso representa su esencia, su función material e inintercambiable. No hay coche que vista ni mil camisas que nos trasladen de un lugar a otro. Su valor de uso es específico.

Aceptar esto nos lleva, como mínimo, a dos suposiciones. La primera es que toda mercancía posee un valor de cambio susceptible de ser comparado con el de otra; y, por otro lado, que toda mercancía tiene la capacidad de ser útil en algún sentido. Estas dos apreciaciones tendrán importancia en los sucesivos artículos que publicaré acerca de la teoría del trabajo marxista.

 

Notas:

Guerrero, D. (1996). Un Marx imposible: el marxismo sin la teoría laboral del valor

 

Alejandro Quesada Solana Economía, Ideología, Política , , , ,

Cuando rendirse no es una opción

Domingo, 2 de diciembre de 2012

Veréis, sabéis bien, como yo sé, que somos de los buenos. Quizá hubo un momento en que, como dijo Loquillo, fuimos los mejores. Pero no cabe duda que, en el transcurrir de los días y los actos, hemos sido de los buenos y, sin duda, mejores.

Hemos defendido, como los mejores, la legalidad, la transparencia y la democracia. Hemos batallado hasta decir basta y, sin embargo no es aún el momento de decir basta. He visto a pequeñas personitas convertirse en dictadoras profundamente democráticas, he visto a corderos atacar con la furia de los leones heridos pero lo más importante: he visto compañeros y compañeras.

He visto también importantes decepciones. Decepciones muy hondas que nunca pensé que se producirían. Junto a ellas, tímidos rayos de esperanza en la voz y oscuros manotazos de resignación y condescendencia. He visto, cual Juan en Patmos, un conjunto de inquietantes metáforas que se me han revelado en el peor de los momentos; en el momento en el que la integridad debió ser la seña de aquellos que incorporaron a sus cuñados o aquellos que incorporaron a sus hijos.

Sin embargo nada de eso sucedió. ¿Y, ante esto, ahora qué? ¿Qué hacer? Que diría Lenin. ¿Nada? Rendirse sin más, avocar al precipicio de la indignidad al único proyecto político capaz de plantear una alternativa al modelo neoliberal actual, no es una opción. No puede ser nunca una opción permitir la victoria de los más indignos.

La opción es otra. La única opción de dictadores y corderos es seguir en la brecha. En su brecha de lucha. Desde el frente que se prefiera, de la forma en la que se prefiera y con las armas que se prefieran. Pero luchar.

Decía un ilustre -uno de los más ilustres- que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Yo no pienso abandonar y no pienso, por tanto, perder. Después de pensarlo profundamente, he decidido que me mantendré en la misma trinchera y, tirando de otro ilustre, mantendré apretados los dientes y decidida la barba. Mi invitación, mi llamado, es un canto de resistencia. De no abandonar la trinchera pues hacemos falta. Os pido continuar la lucha juntos, porque la batalla no ha hecho sino empezar.

La invitación queda hecha. Seguid a mi lado, ni delante ni detrás, porque tenemos que seguir.

No pasarán.

 

Alejandro Quesada Solana Armilla, Política ,

Algunas aportaciones a un pacto de gobierno. El caso de Armilla

Miércoles, 21 de noviembre de 2012

Como muchos de vosotros y vosotras sabéis, Izquierda Unida de Armilla aprobó el pasado día 15 de Noviembre unirse al PSOE de Armilla en un pacto de cogobierno. Esta decisión fue aprobada por sólo un 53% de los afiliados con derecho a voto (es decir, se excluyen del cómputo los 4 afiliados que fueron dados de alta sólo dos días antes de la votación; las reflexiones acerca de lo democrático del proceso lo dejamos para otro post).

 

Durante dicha reunión se presentó un pacto de gobierno (que pueden descargar desde aquí) que coincidía -textualmente- en un 68,75% con las propuestas repartidas casa por casa por el PSOE tan sólo 8 horas después de la aprobación del pacto de cogobierno (también se puede descargar aquí). Durante esa reunión, insisto, se presentaron por parte de algunos militantes un documento alternativo para enriquecer ese futurible pacto. Ni que decir tiene que dichas medidas, mucho más transformadoras y que atacan los pilares de nuestra democracia, fueron rechazadas por “concretas”. ¡Ésa fue la excusa! ¡Un acuerdo de gobierno se mueve en líneas generales y no en cosas concretas! ¿Imaginan comprar una casa sin el plano, sin saber la distribución del espacio o la ubicación del inmueble sino sólo con una descripción somera de la misma? Pues algo así fue lo que se vino a decir, para dar carpetazo a esas propuestas presentadas.

 

Porque me siento identificado con ellas, creo que no es justo que se mantengan ocultas en un cajón. Por eso, procedo aquí a exponer el documento alternativo que se presentó y que fue radicalmente rechazado. Juzguen ustedes mismos si el pacto definitivo de gobierno de Izquierda Unida y PSOE de Armilla no es el peor de los pactos podidos conseguir por una fuerza transformadora y con poder suficiente para exigir cambios profundos, dejándo de lado el aspecto de que para pactar con el PSOE de Armilla qué menos que un pacto exigente, pero en fin, baratos nos vendemos a nuestros amiguitos de calle Libertad. En un partido serio, ya habría alguien de arriba exigiendo responsabilidades.

 

PROPUESTA DE LISTA DE EXIGENCIAS

  1. Transparencia

    DEL PLENO:

    Convocatoria de los plenos municipales, con toda la información disponible que entra en pleno, el mismo día de la convocatoria. Esta convocatoria se debe hacer como mínimo con 5 días naturales de antelación a la celebración del pleno. Los plenos ordinarios se convocarán con el horario seguido en la legislatura 2007-2011.

    Modificación de las siguientes competencias (Acta de 24 de Junio de 2011):

    GESTION ECONOMICO-FINANCIERA

    1.2. Operaciones de Tesorería cuando el importe acumulado de las operaciones vivas en cada momento supere el 15 por 100 de los ingresos corrientes liquidados en el ejercicio anterior, de conformidad con lo dispuesto en el Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, y siempre que su importe no supere el 5 por 100 de los recursos ordinarios del Presupuesto. (Antes era del 10%)

    CONTRATACION

    2.1. Las competencias como órgano de contratación respecto de los contratos de obras, de suministro, de servicios, de gestión de servicios públicos, los contratos administrativos especiales, y los contratos privados que de conformidad con la Disposición Adicional Segunda de la Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Públicos Municipal que sean competencia del Pleno Municipal, excepto los contratos de gestión de servicios públicos que excedan de un año (antes era de 5 años), siempre que su cuantía exceda del 20 por 100 de los recursos ordinarios del Presupuesto, ya que de conformidad con el art. 47.2.j) de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local, la adopción del correspondiente Acuerdo exige un quórum especial.

    DEVOLUCIÓN A PLENO 2.2. Aprobación de Proyectos de Obras y Servicios cuando el Pleno sea el órgano de contratación o concesión y la competencia corresponda por delegación a la Junta de Gobierno Local, y cuando aún no estén previstos en el Presupuesto.

    PATRIMONIO

    DEVOLUCIÓN A PLENO 3.1. Todas las competencias en materia de adquisición de bienes inmuebles y derechos sujetos a la legislación patrimonial que corresponden al Pleno del Ayuntamiento, de conformidad con la Disposición Adicional Segunda de la Ley 30/2007, de 30 de octubre,

    DEVOLUCIÓN A PLENO 3.2. Todas las competencias en materia de enajenación del patrimonio que corresponden al Pleno del Ayuntamiento, de conformidad con la Disposición Adicional Segunda de la Ley 30/2007, de 30 de Octubre, de Contratos del Sector Público; con la salvedad de la enajenación de los bienes declarados de valor histórico o artístico, así como de los bienes tanto muebles como inmuebles cuya cuantía exceda del 20 por ciento de los recursos ordinarios del Presupuesto, al exigir la adopción del correspondiente Acuerdo quórum especial, de conformidad con lo establecido en el art. 47.2.m) de la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local.

    3.3. Todas las competencias en materia de concesiones sobre los bienes municipales que corresponden al Pleno del Ayuntamiento, de conformidad con la Disposición Adicional Segunda de la Ley 30/2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público; excepto las concesiones por más de 6 meses, en cualquier caso. (Antes era por 5 años)

    DE LA DEDICACIÓN EXCLUSIVA DE LOS CONCEJALES:

    El número de concejales con dedicación exclusiva será de, como máximo, 6 (los mismos liberados que ahora).

    No habrá concejales con dedicación exclusiva sin atribuciones de gobierno.

    El monto total de salarios a distribuir entre los concejales con dedicación exclusiva, incluida la alcaldía, será de, como máximo 165.000 euros al año. (Reducción del 25% del monto total de gastos en salarios de concejales). [Una distribución podría ser: Alcalde 2.500; 2 tenientes de alcalde con 2.000 cada uno y tres concejales con 1.750 cada uno].

    Los concejales con dedicación exclusiva no cobrarán por la asistencia a pleno ni a comisiones ni por ningún otro concepto en el ejercicio de sus funciones, salvo dietas y transporte.

    DE LAS RETRIBUCIONES MENSUALES DE LOS GRUPOS MUNICIPALES:

    La dotación será de 300 euros por grupo municipal y 50 euros por concejal. (Se cambia la fórmula de 300 euros por concejal. (Reducción de 6.300 a 2.850 euros).

    CON ESTAS REDUCCIONES, TANTO DEL MONTO TOTAL DE SALARIOS COMO DE LO QUE SE COBRA POR GRUPO MUNICIPAL SE PODRÍA CONTRATAR A 6 PERSONAS CON UN SALARIO DE 1,229 EUROS BRUTOS EN 14 PAGAS.

    DEL PERIÓDICO MUNICIPAL

    Puesta en marcha del Consejo Local de Información en los términos de la moción impulsada por IULV-CA en la legislatura 2007-2011

    DE LAS ACTAS

    Las actas de Pleno, Comisiones informativas y demás órganos de gobierno, incluídas las empresas públicas, deberán ser dadas a conocer (publicar en web) con, como máximo, un mes de retraso sobre su redacción, incluso cuando estas estén pendientes de ratificación (caso de actas provisionales).

    DEL EMPLEO

    Bolsas de trabajo:

    En las bolsas de trabajo se primará el reparto del empleo (menos trabajo para trabajar todos).

    Los criterios de requisitos y puntuaciones de las bolsas de empleo deberán ser fijadas por una comisión compuesta por un miembro de cada partido con representación en el Pleno más otro miembro por el grupo municipal que ostente la alcaldía y los sindicatos (los sindicatos tendrán un miembro por sindicato con representación entre los trabajadores del Ayuntamiento más un miembro adicional atribuido al sindicato mayoritario). Las decisiones adoptadas deberán ser tomadas por consenso o, como mínimo, con el apoyo del 75% de los miembros. No se cobrará retribución alguna por la pertenencia a dicha comisión.

 

 

Alejandro Quesada Solana Armilla, Ideología, Política , , , , , ,

Lucha de clases en sentido de Pareto

Martes, 25 de septiembre de 2012

Vilfredo Pareto fue muchas cosas en su vida. Italiano, economista, fascista y sociólogo. Probablemente fue otras muchas cosas más en su vida, pero las que más interesan aquí son las tres últimas: su faceta como economista, fascista y sociólogo.

Para comprender un poco por qué interesan esos aspectos de su vida conviene describir, de una forma del todo inexacta pero pedagógica los conceptos de lucha de clases y la eficiencia en sentido de Pareto. Finalmente tocaremos el tema del fascismo, subyacente en la visión de Pareto.

La lucha de clases se podría definir como la expresión de las contradicciones internas de un determinado modo de producción. La lucha de clases es la batalla que mantienen -unas veces de forma más evidente y otras menos- los oprimidos con los opresores por el cambio del statu quo. Así, los movimientos de liberación de tierras en la Edad Media era una expresión de la lucha de clases entre siervos y señores feudales; o las negociaciones salariales en la empresa moderna entre patronal y sindicatos. El objetivo de esta lucha de clases es desplazar el poder de unos en favor del de otros a causa del movimiento de estos otros. Por tanto, también es lucha de clases el forzar a un gobierno a destinar dinero a cubrir las deudas del capital financiero en lugar de destinarlo a las capas populares en forma de educación o sanidad.

Por otro lado nos topamos con el simpático término económico-social acuñado por Vilfredo Pareto: El de la eficiencia en sentido de Pareto. Este concepto nos dice que una situación será óptima (o eficiente en sentido de Pareto) si los demás no pueden mejorar si no es a costa de unos. Ejemplificando esto un poco: supongamos que existen tres individuos y cuatro plátanos. El plátano es un bien deseado por todos los individuos pero en el reparto de los plátanos el individuo A tiene tres plátanos, el B uno y el C ninguno. Esta situación sería pareto-eficiente (u óptima en el sentido de Pareto) dado que para que C tenga un plátano es necesario que A lo pierda. Del mismo modo ocurrirá para B y para A, que estos no podrán mejorar (tener más plátanos) sin que pierda otro. Eso es, en esencia, una situación pareto-eficiente.

¿Quien puede negar que el concepto de pareto-eficiencia no es el mejor de los conceptos económicos jamás inventados para la clase dominante? ¿Quién puede negar que A, beneficiado en el reparto inicial con más plátanos que el resto, estará muy conforme en que el mundo se organice en base a este concepto? Buena cuenta de ello se dieron los economistas del régimen para hacer de la eficiencia en sentido de Pareto la guía que debe regir el reparto de asignaciones. La justicia, la colmación de las necesidades, etc. no tienen sentido dentro del mundo económico neoclásico -dominante en nuestras escuelas y facultades-. El objetivo es alcanzar la eficiencia en el sentido de Pareto a través de intercambios simples, carentes de toda carga ideológica -y por ello, a la vez, repletos de ella-.

Y, como decíamos más arriba, sólo a un fascista se le pudo ocurrir tal estupidez. El mantenimiento del statu quo sólo puede ser promovido y defendido por un fascista. Y el concepto de pareto-eficiencia es el máximo exponente de una defensa institucionalizada del statu quo. ¿Cómo pueden las masas reclamar el poder si el poder ya está repartido y es un bien deseado por todos? ¿Cómo pueden los y las trabajadores y trabajadoras luchar por un mañana socialista a costa de desposeer a los capitalistas de su ganancia, si esta ya venía dada? No tiene sentido hablar de lucha de clases si el filtro que usamos es la eficiencia en sentido de Pareto y por eso fue rápidamente tomado por el establishment para sí este concepto. Por eso el fascismo se muestra en Pareto en su forma más descarnada, la de ser el peón del capitalismo. Ser, mientras este permanece en la sombra, su paladín más fiel. Su Paco el Bajo, para el señorito Iván de la obra de Delibes. Ese fascismo que dice “quietos, mirad para otro lado”. Tácticas qeu bien son usadas ahora también por el nacionalismo burgués catalán.

Por tanto conviene al joven estudiante de economía conocer, identificar y denunciar el verdadero sentido de la “eficiencia en sentido de Pareto” e incluso me atrevería a señalar a una amplia gama de profesores que ni siquiera se pararon a cuestionarse de qué iba realmente eso de la eficiencia paretiana.

 

Alejandro Quesada Solana Economía, Ideología , ,

Míster Armilla y Miss Armilla, solución estúpida

Lunes, 20 de agosto de 2012

Un año más, el segundo tras un tiempo de vacío, Armilla “celebrará” su certamen para elegir a la Reina de las Fiestas con el “honroso título” de Miss Armilla. Esta tradición ha sido reinstaurada, cómo no, por el PP, su socio de gobierno IDEA, y el bochornoso apoyo de UPyD.

Ante la celebración de tan polémico evento surgen, como no podía ser de otro modo, los apoyos y las críticas. En los apoyos, por lo simple de su argumentación (es una cosa bonita, a las niñas les hace ilusión, siempre las ha habido, etc…), no me detendré porque caen por sí solos. El problema surge en las críticas.

En Armilla hemos tenido de todo, desde un sí crítico de la Asociación de Mujeres el Pilar (mayoritaria) cuya presidenta participó como miembro del jurado el año pasado -sí, no es una gran errata, la presidenta de una asociación de mujeres puntuó a las aspirantes a modelo de pueblo-; hasta el no de quienes lo consideran un acto machista y otra amplia variedad de críticas.

Surgen por tanto varias diferencias respecto al qué hacer. Regalar libros (como hizo la citada presidenta de El Pilar), no celebrar el evento o celebrar también un evento de hombres, Místers. En la parte del sí crítico (los libritos) no encuentro por dónde cogerlo, porque a mi forma de ver, ni sí crítico ni historias. O es sí o es no. Regalar un libro no deslegitima ni critica la organización del acto, por lo que incluiremos a ese sí crítico dentro del apartado “apoyos”.

Luego nos queda el de celebrar también concurso de Místers y el de no celebrar evento alguno, ni de Místers ni de Misses. Mi postura es que no se deben celebrar este tipo de actos y la razón es simple: pertenece, el acto, a un agregado más de ese conjunto ideológico que es el capitalismo. El acto de Místers y Misses es, en esencia, una expresión más de la reproducción de la dominación ideológica del capitalismo, de su hegemonía cultural en términos gramscianos.

En síntesis, un acto de este tipo lleva a reducir a hombres y mujeres -indistintamente- en mercancías, a ser capaces de ser medibles en base a criterios puramente estéticos y a generar en torno a eso todo un mercado y un modelo de vida cuyas bases son endebles y socialmente indeseables, simplemente basadas en la apariencia y despreciando totalmente las capacidades sociales del individuo. Ahí, precisamente reside su poder en términos de ideología: es el individuo (la Miss o el Míster) el que es aupado individualmente por “méritos” que sólo le son útiles a él. Es una elevación del individualismo que el sistema capitalista proclama. Carecen de sentido en este tipo de eventos los valores como la solidaridad, la capacidad de trabajo o la reflexión crítica, valores eminentemente sociales. Sólo, como conviene al capitalismo, tiene sentido el “yo”.

La celebración de eventos para Misses y también para Místers simplemente nos lleva a que el papel del individuo en la sociedad es sólo uno. Que ya no es necesario que sea sólo la mujer ama de casa y si acaso también una cara bonita, pues el hombre ya bien puede dedicarse a servir como cara bonita alejados, ambos, de los problemas que son generados por sus condiciones materiales de existencia (la vivienda, el trabajo, la vida social, etc.). El concurso de Misses y Místers es, en esencia, el aborregamiento social declarado.

Por tanto, sólo cabe la rebelión y el boicot contra un evento de tan marcado carácter de clase -de clase dominante, por supuesto-. Conviene salir pertrechados de las razones que más arriba exponía para animar al boicot contra este acto y para evitar que las futuras salidas que pudiesen plantearse sólo agravasen aún más el problema. Y esto es un toque de atención a los y las que tildan el acto de machista: una solución que iguale a hombres y mujeres de forma digna sólo puede ser a través del fin de dichos eventos y no un parche como la celebración de dos concursos que, en todo caso, igualaría -relativamente- a hombres y mujeres pero no como seres humanos sino como simples mercancías reproduciendo una vez más un individualismo atroz.

La única salida: el boicot.

 

Alejandro Quesada Solana Armilla, Ideología, Política , , , , , ,

Otra política económica de la recaudación. El Impuesto sobre el Consumo.

Jueves, 26 de julio de 2012

No estamos dispuestos aquí a contar el por qué de la subida del IVA. De hecho, la caverna mediática y otros sectores afines al socialismo tipo Almunia ya lo han hecho por nosotros. Que si España tiene uno de los tipos más bajos de Europa, que si el tipo reducido es un caso casi único en la UE, etc. Esos argumentos, que son rigurosamente ciertos, se pueden combinar con el de que el IVA es un impuesto con el que se recauda mucho. Ni un ápice de falsedad. Por tanto si el Estado necesita dinero -y no entraremos aquí en por qué necesita dinero, pues esto ya ha sido tratado aquí- ¿por qué no aceptar la subida del IVA? . A eso es a lo que voy a dedicar mis esfuerzos en esta entrada: a argumentar por qué recaudar más es posible sin tocar el IVA, o al menos tocando ciertas partes de el tributo. NOTA: ya indicamos someramente en otro post que desde el punto de vista macroeconómico era totalmente ineficiente subir el IVA.

En definitiva la intención del artículo es presentar una medida de política recaudatoria diferente, de corte postkeynesiana, sobre el consumo. A lo largo de este breve articulo tomaremos el papel del político que fija un objetivo, y del economista, que pone los medios para llegar a ese objetivo.*

En primer lugar justificar el por qué no se debe, bajo nuestro punto de vista, tocar el IVA. El argumento central es simple: el pago del IVA no le supone al rico en proporción el mismo esfuerzo que al pobre. Estamos ante un impuesto terriblemente regresivo. Si la crisis que no provocó la mayoría social va a tener que ser pagada por todos, qué menos que todos contribuyamos, al menos, con el mismo esfuerzo. Esta podría ser una razón de carácter político. La voluntad de nuestro político es distribuir la carga de la recaudación de una forma más progresiva.

Así pues, esta orden es llevada a los técnicos: un impuesto sobre el consumo que tienda a la progresividad, ya que el impuesto al consumo es de alta recaudación.

El problema, podemos intuir, es aséptico: hay que sacar dinero. El cómo es lo que define al político (y al economista).

Nuestra hipótesis de partida es simple: que quien más tenga, más contribuya (especialmente cuando el desmesurado poder de esos “que más tienen” ha sido el culpable de esta crisis). El problema entonces es identificar a quienes más tienen. Y no es una cuestión baladí. Desafortunadamente el poder económico ya nos es medible por la renta vía IRPF debido a la elusión fiscal y ni tampoco lo es el patrimonio pues este puede ser fruto de situaciones individuales pasadas mejores a la actuales, o puede ser enmascarado a través de sociedades u otros artificios legales. Lo que nos indica cuando una persona es rica o pobre realmente no es por tanto su renta o su patrimonio sino su gasto (y su ahorro, aunque no va a ser esa la cuestión en la que nos centremos en este caso).

De acuerdo con los postulados postkeynesianos el consumo es un campo finito. Es decir, existe un límite para todo el mundo. Nadie por tener más dinero compra más pan que otro, ni nadie por tener más dinero compra muchas más camisetas que otros. Supongamos que David, un hombre pobre compra 4 camisetas al año y Juan, un hombre diez veces más rico, 25 o 30, aun aceptando un disparatado número de compras, estas no van en proporción directa a su riqueza porque las necesidades sesacian. Es por esta razón que un impuesto sobre el IVA perjudica notablemente a las clases populares.

Pero es más, de acuerdo con la teoría postkeynesiana, los consumidores comen pan y no diamantes. Esto puede parecer una perogrullada pero tiene su importancia. Se establece así una división y jerarquización de las necesidades. El individuo medio se comprará un Ferrari, bienes de estatus, sí y solo sí, sus necesidades básicas están cubiertas.

Por tanto, uniendo ambos preceptos teóricos parece claro que el rico y el pobre no sólo no comprarán la misma cantidad de bienes -supuesto que comparte el IVA y que sirve de legitimante falso para decir que se contribuye indirectamente de forma proporcional- sino que tampoco comprarán el mismo tipo de bienes. Esto es rechazado por la ortodoxia neoclásica. O más que rechazado es no tenido en cuenta. Bajo el análisis neoclásico, un consumidor tiene un conjunto de preferencias no predeterminadas por las necesidades y, además, quiere cuanto más mejor -no saciabilidad de las preferencias-. Por tanto, según el análisis neoclásico, un rico puede estar obsesionado con el pan y comprar millones de barras si eso le hace feliz, igual que un pobre puede comprarse un Ferrari y no comer nada en años. Esta será la coartada que los economistas convencionales usarán para escabullirse entre sus insensateces teóricas.

Así pues, si aceptamos el supuesto postkeynesiano es posible identificar a aquellos que tienen más capacidad económica actual. Por tanto, una vez identificados es posible aplicar impuestos que graven actividades propias de aquellos individuos con mayor capacidad económica. Por ejemplo, gravando con un impuesto sobre el 100% la adquisición de vehículos de lujo, como Ferrari. Generalmente, aquellos que compran un vehiculo Ferrari tienen capacidad para comprar dos, por lo que el impuesto apenas perturbaría la compra-venta de vehículos de lujo. La misma actuación podría hacerse sobre la adquisición de yates o joyas de un determinado quilataje.

Estas medidas de política económica son simples de regular y efectivas en su recaudación. Sin embargo adolecen de dos graves problemas: requieren de un político que quiera distribuir progresivamente (que no de forma justa) la carga de la crisis y de un economista que haya estudiado algo más que teoría neoclásica. Desafortunadamente, la historia reciente parece habernos demostrado que ninguno de los dos partidos de gobierno en España, PP y PSOE -o equivalentes europeos- tienen entre sus filas a dicho político, como tampoco existe en la generalidad de los programas académicos de economía nociones básicas sobre teorías diferentes a la neoclásica.

La cuestión de la recaudación vía consumo, como hemos intentado explicar brevemente, no es por tanto única (no es imperativo subir el IVA, como asegura el establishment). Depende, siempre y en todo caso, de qué intereses sociales caminan tras las decisiones de política económica.

 

 

*Esta separación es ficticia, pues generalmente son los técnicos lo que le dicen al político qué hacer, siendo la ideología de los técnicos determinante, casi más que la del político; por esa razón rechazamos completamente el término tecnócrata como aquel que hace las cosas “bien” sin sesgo ideológico. El tecnócrata, como individuo, tiene una ideología que incide en su forma de actuar.

 

También publicado en Economía Crítica y Crítica de la Economía

Alejandro Quesada Solana Economía, Política , , , , ,

3 indicadores de “confianza”

Viernes, 1 de junio de 2012

Evolución del IBEX

 

 

Evolución Prima de Riesgo

 

 

 

 

Evolución Cuenta Financiera (I Trimestre 2011-I Trimestre 2012)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El efecto de las reformas “necesarias” es brutal. Necesario para hundir una economía y una sociedad sin duda. Los griegos nos enseñan el camino.

Alejandro Quesada Solana Economía , ,

Un plan de ajuste rechazado y un banco rescatado

Jueves, 31 de mayo de 2012

Un poco de historia

Siempre intento que en cada uno de mis artículos aparezca una breve referencia histórica por un simple motivo: los hombres y mujeres de hoy somos en parte fruto de lo que fuimos hace cien años, diez años o apenas unos meses. Un análisis amplio requeriría probablemente remontarse a las comunidades primitivas, pero al ser este un articulo mucho menos profundo, optaremos por echar la vista atrás apenas unos meses.

Verán, como muy probablemente recuerden, el gobierno socialista de Zapatero y la oposición del PP aprobaron en septiembre del año pasado -a dos meses de las elecciones- una reforma constitucional que imponía una serie de rigideces a la acción gubernamental y en especial a la cuestión del déficit -tema que ya fue tratado en este mismo blog-. Fruto de aquella reforma y, aprovechando la coyuntura, el gobierno del PP se sacó de la chistera un plan de pago a proveedores que, lógicamente, tenía un fuerte respaldo social. ¿Quién puede negarse a que por fin los ayuntamientos paguen a los proveedores, incluso cuando la adhesión al plan signifique que hay que recortar brutalmente en los ayuntamientos? IU, pero bueno es que esos se niegan a todo. Sin embargo PSOE y PP -y UPyD- sacaron adelante este decreto.

 

El proceso

Esta cuestión -la del proceso- es simple. El ayuntamiento en cuestión que quiera pagar a sus proveedores se lo comunica al gobierno central y le pasa un dossier con el montante total de facturas a pagar y su detalle. Junto a dicho dossier deberá plantearle al Gobierno cuales son sus “compromisos de contención del gasto” (de recorte puro y duro) que avalan que esto de tener facturas sin pagar ya no volverá a ocurrir. Esto, una vez aprobado por el pleno del ayuntamiento es enviado al gobierno central que, resuelve creyéndose o no esos recortazos. Si se lo cree “estupendo”, el ayuntamiento ejecuta los recortes, paga a sus proveedores y sus ciudadanos -y los empleados públicos- pagan las consecuencias. Si no se lo cree las cosas ya se ponen más fea, pues será el gobierno el que determine qué recortes hay que hacer.

 

El ejemplo a (no)seguir

Acostumbran las personas sin carisma alguna y sin ideas a fijarse ídolos a los que seguir e imitar. Tanto da que esos ídolos acierten o yerren, la cuestión es que el vacío de personalidad se vea colmado por los excesos del ídolo. Algo así, intuyo, debe sucederle al ministro Montoro con el FMI. El bendito ejemplo del FMI que fue capaz de hundir, empobrecer y expropiar para occidente a un buen puñado de países subdesarrollados y que, aún hoy -Grecia vale como botón- pertenece a ese tipo de carroñeros humanos.

El caso es que el FMI acostumbra a emitir informes y dictados a los países independientemente de su configuración cultural, institucional, económica, etc. Es decir, y para que nos entendamos, el FMI hace el mismo informe para Camboya que para Chile, sugiriendo, eso sí, recortes por doquier. El mismo modus operandi usa Montoro para someter a los municipios cuyo plan de ajuste (de recortes) no sea aprobado.

El traslado de soberanía es simple: Si les apruebo el plan que yo (gobierno central) impuse, ustedes (ayuntamientos) ejecutaran los recortes que yo les obligué a emprender. Si no les apruebo el plan de recortes, seré yo mismo el que ejecute a través de ustedes los recortes que yo les obligué a emprender. La diferencia, como ven, es abismal (¿?).

 

El caso armillero. La sed infinita

El plan de ajuste de Armilla ha sido rechazado. En otras palabras, no es lo suficientemente recortador. Pero para delimitar aquí que es suficientemente recortador les dejo las medidas que el Ayuntamiento de Armilla propuso para que juzguen:

Recortes de 40.000 euros en Cultura (aproximadamente un 70%), un 15% en deportes y vías públicas, privatización del servicio de guardería, aumento de IBI, de tasas (la de WiFi un 40%, o la de ayuda a domicilio) y aumentos en las inspecciones para los pagos, entre otros.

Pues bien, esos recortes no son suficientes. “Van en el camino correcto, pero hay que profundizar más” que podría decir cualquier Lagarde o Draghi al uso.

Las consecuencias de las aplicaciones de dicho plan son simples. El gobierno central asumirá para sí las culpas de los recortes en ayuntamientos dejando que los gobiernos municipales -que controlan ampliamente en todo el estado- se laven las manos. “Es que viene de Madrid” ¿Les suena al “Europa impone”? Sin embargo los recortes en los ayuntamientos son “necesarios” pues “gastaron más de lo que tenían” así pues, por arte de magia, la responsabilidad de los recortes se diluye y desaparece. Del mismo modo que desaparecerán bastantes servicios y empleos públicos.

Han jugado, con franqueza, con todos nosotros. El discurso, su discurso, está deslegitimado desde el mismo momento en que a Bankia se le ofrece dinero calentito sin pedir explicaciones. ¿Qué clase de gobierno tenemos que oprime a los ayuntamientos y a sus ciudadanos por su mala gestión, y sin embargo permite que quien ha hundido un banco que debe ser rescatado con dinero público se vaya tranquilo a casa con 14 millones de euros de pensión?

Seguir pensando, en España, en términos de democracia demuestra un profundo desprecio al concepto mismo de democracia.

Alejandro Quesada Solana Armilla, Economía, Política , , , , , ,