Como dijo Lenin

Si miras quien se beneficia entonces… Esa es la traducción aproximada de la conversación que El Nota y Walter tienen en la bolera sobre quién ha montado el lío en el que está metido El Nota sin comérselo ni bebérselo. Vladimir Ilich Ulianov. Un tipejo interesante, cuanto menos.

Lenin fue el ruso con perilla que contribuyó a la organización de los comunistas rusos, les llevó a las armas, derrocaron al Zar, fusilaron a su familia, ganaron una Guerra Civil y pusieron los cimientos para el proyecto socialista de mayor recorrido histórico en el mundo moderno. Todo eso lo hizo, entre otros, un hombre feo y con alopecia.

Quien pretenda en los estertores del sistema bipartidista dejarse perilla, aprender ruso, afearse y sufrir de alopecia forzosa (en clara contraposición con el amado enemigo) para guiar al pueblo hacia el proyecto socialista de mayor recorrido histórico en el mundo moderno es que tiene un fuerte problema mental.

Cojan los análisis concretos de Marx para el Manchester de finales del siglo XIX, añadan las tácticas y actuaciones literales de Lenin para el San Petesburgo de 1905 en adelante, hagan un fino ovillo con todo eso y métanselo en el culo. ¡Está todo mal! El título es abyecto. (más…)

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Pequeño estudio electoral para Armilla

Después de algunas peleas con el SPSS ya tengo un pequeño análisis electoral para Armilla. Para ello se han utilizado datos de las elecciones generales y de las municipales desde 1999 en adelante (4 elecciones para cada caso). Para las municipales se han despreciado a los partidos con porcentajes menores a los de Izquierda Unida (PA y PSA) y para las generales se han agrupado todos los partidos que obtuvieron votos y que no tienen representación parlamentaria en “Otros de Izquierda” y “Otros de Derecha”.

Algunos datos interesantes

Una de las cosas que más me ha llamado la atención ha sido comprobar que el PP en las municipales está abonado a una media del 28%. Con mínimos del 27 y máximos del 29. Sea Castillo, Cuadros o Ayllón, el porcentaje apenas varía. El tópico de la “legión de fieles” del PP se cumple en las municipales (aunque no para las generales).

Sin embargo, esta permanencia estructural de los votantes deja una interrogante abierta. ¿Quién del PP votó por la fracción de Castillo cuando formó su grupo independiente? La respuesta es que fueron un buen puñado de socialistas. En las primeras elecciones a las que concurre IDEA la situación electoral es prácticamente idéntica frente a la anterior –sólo votaron 7 personas menos que en las elecciones municipales de 2003-. El PP repite resultados e IDEA e IU suben a costa del PSOE.

Una vez el condenado Morales Cara deja hueco al imputado Gerardo Sánchez, el PSOE sólo pierde votos, pasando de un 63% en 2003 a un 37% en las últimas. Un señor hostiazo. Y en ese camino los más favorecidos son IDEA e IU. (más…)

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Que aplauda el Che girando las manos en el aire

La mayoría de la gente utiliza sus blogs para decir chorradas que sólo le preocupan a ellos mismos, cuyo impacto social es por tanto limitado pero que tiene un efecto balsámico sobre sí mismo realmente potente. Los blogs son sin duda psicólogos baratos de 24 horas. Siempre están dispuestos a ayudarte y soportan prácticamente cualquier tipo de sandez. Además, cuando uno termina, se siente reconfortado. Siendo así, procedo a comenzar mi terapia.

Me he cansado del buenrollismo. Nunca fue mi punto fuerte, la verdad. Pero comienzo a estar realmente harto. La multiculturalidad, el respeto a la diferencia, la tolerancia… Verdades liberales del siglo XXI. Y como todo lo liberal, me repugna. No digo que no haya más cultura que la europea-anglosajona y que haya que exterminar a las otras, no digo que no haya gente que no piense diferente y que haya que eliminar a los que piensan diferente. Ni me atrevo siquiera a decir que la intolerancia sea un patrón de convivencia bueno. En todo eso debe haber un “sí, pero”.

Sí a la multiculturalidad, pero no a aceptar conductas culturales salvajes, como la ablación. Que sean otros los que adopten a un caníbal, no yo. Sí a la diferencia, pero que ésta nunca se mueva en el ámbito del poder. Y no a la tolerancia gratuita. Al enemigo, ni agua. Y si pide, polvorones. (más…)

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Prohibición prohibida y tolerada

Desayunaba esta mañana con la noticia de que el Ayuntamiento de Granada está listo para poner en marcha un sistema de multas novedoso: el denunciator. Consiste este invento en un vehículo equipado con un gps, un par de cámaras y un policía local cuyo objetivo es sancionar con multa aquellas infracciones de tráfico que pueda captar. En concreto, el cacharrito buscará y multará a aquellos vehículos que estacionen en doble fila.

La práctica de la doble fila está sancionada desde el mismo momento en el que un vehículo estaciona en un lugar no habilitado para ello. Por tanto, es una conducta ilegal y que es merecedora de multa. No obstante, también es (o era) una práctica tolerada.

Hay varios motivos de por qué una práctica ilegal puede ser tolerada. En primer lugar, por un análisis coste-beneficio donde sea más gravoso detectar o sancionar la acción que el mal que la acción provoca; en segundo lugar, porque la acción sea imposible de controlar; y en tercer lugar, porque convenga política o socialmente.

El caso del aparcamiento en doble fila convenía (y conviene). Ante la carestía del aparcamiento en la ciudad de Granada –tanto por su inexistente dotación pública, como por los elevados precios de los parkings públicos de propiedad privada – , la doble fila ayuda al ciudadano a realizar compras breves en comercios locales [la mayoría de las compras breves sólo se pueden hacer en comercios locales, porque tienen una atención más directa y su superficie suele ser más reducida], también ayuda a la hora de, por ejemplo, trasladar a personas de movilidad reducida (especialmente ancianos) donde es conveniente aparcar en el lugar más cercano al origen o el destino, y también ayuda, por ejemplo, a los transportistas a la hora de efectuar su trabajo con la menor pérdida de tiempo posible –vital en ese tipo de trabajos-. Es decir, la doble fila da bienestar y dinero. (más…)

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El trabajo en Karl Marx. (IV) Acumulación y crisis

Termina aquí la saga dedicada a la introducción de la economía política marxista. En esta entrada debatiremos cómo la existencia del capitalismo lleva aparejada a sí misma la existencia de la crisis y en qué consisten esos términos. Sin embargo, quedan pendientes muchas cuestiones como por ejemplo por qué existen los capitalistas y los trabajadores. Esta cuestión, que está resuelta, la tengo planeada para un futuro incierto para intentar ilustrarla de la mejor manera posible.

Como decíamos en anteriores entradas, y por recordar, el capitalista necesita al trabajador para poder conseguir ese extra necesario para vivir, pues el dinero, por sí solo, no devuelve más dinero que el que se entrega al inicio. De este modo, al cobrar más barato el trabajador por su fuerza de trabajo que el trabajo que realmente aporta al proceso productivo, surge la plusvalía.

Esta plusvalía, que es la base de la acumulación capitalista, puede verse incrementada de varias formas. De una forma directa, esto es, incrementando las horas de trabajo. Si un trabajador produce para sí mismo -el tiempo necesario para alcanzar su mínimo de subsistencia- cuatro horas, y para el capitalista -en forma de plusvalía- durante otras cuatro horas, si el capitalista quiere aumentar la plusvalía obtenida deberá aumentar el número de horas que el trabajador trabaja para el capitalista. Así, un alargamiento de la jornada laboral conlleva automáticamente a un aumento de la plusvalía obtenida. (más…)

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El trabajo en Karl Marx. (III) Trabajo y plusvalía

Si en la entrada anterior de esta saga comentábamos cómo el capitalista se encuentra con un problema fundamental, el de convertir D en D’, en ésta entrada vamos a intentar resolver dicho problema (o aproximarnos a su resolución).

De acuerdo con lo que decíamos, el trabajo es una mercancía de la cuál están compuestas el resto de mercancías. Una medida común para todas las mercancías puede ser, por tanto, la cantidad de trabajo aportado a la fabricación de dichas mercancías a través de la expresión “horas trabajadas”. Así, la fabricación de una mesa requerirá para el trabajador medio 30 horas de trabajo, y la fabricación de un armario requerirá para el trabajador medio 60 horas de trabajo, pudiendose intercambiar dos mesas por un armario. De este modo, al igual que en la entrada anterior introdujimos la figura de la moneda, en esta usaremos un denominador común que es las horas trabajadas.

Como se ve, usamos horas de trabajo de un trabajador medio con una cualificación media por una cuestión de simplicidad analítica. Un trabajador más vago o menos cualificado requerirá de más horas de trabajo que uno más activo o más cualificado, pero en esencia, el resultado no varía.

El trabajo, además, posee una característica fascinante que ya anunciamos en la anterior entrada: no se gasta. O mejor dicho, es capaz de ser repuesta. Si a una maquina le incorporamos un tornillo, ese tornillo muy difícilmente podremos volverlo a usar. Sin embargo, para el trabajo, este impedimento no existe. Un trabajador puede gastar toda su energía (su trabajo) y, una vez descansado, volver a usarla. Esto equivale, en el caso del tornillo, a comprar otro. (más…)

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