Eh, tú, sal de aquí antes de que me convierta en Centroamerica

Si alguna vez, caminando por la calle os encontráis con alguien que, aparentemente, os da consejos bienintencionados sobre qué hacer con los ahorrillos de casa y os sugiere que, para incrementar el liquido disponible os despojéis de vuestros hijos… ¡DESCONFIAD! ACABÁIS DE TOPAROS CON: ¡¡¡¡el FMI!!!!

Esta gente (por favor, no confundir con el FBI -Llamazares, hijo, esto va por ti; te quieren matar pero más poco a poco-), se dedica a arruinar países. Y con bastante éxito, por cierto. Sus recetas van desde joder a las clases populares hasta destruir cualquier atisbo de clase popular. Como digo, han demostrado, a lo largo de su historia, ser bastante eficientes en esta tarea.

Un breve ejemplo: tómese un país cualsequiera. ¿Han hecho ya su selección? Bien, sigamos. Ahora imaginen que su país, del cual son presidentes, no dispone de gran capacidad financiera, sin embargo, existe una relativa paz social, la gente es generalmente feliz. Sin embargo, un tipo de esta institución asesina (quise decir, financiera) se les acerca y les enseña fotos de un paraíso capitalista (es decir, una fotaca de Abu Dhabi retocada con photoshop donde se han eliminado las miles de personas que pasan hambre y podredumbre, y se ha realzado el color de los grandes edificios); tras enseñarles la foto les hace la siguiente pregunta “¿Quiere que su país se asemeje a esto?”; uno se lo piensa y mientras se lo piensa el tipo del FMI suelta la siguiente frase, como el que no quiere la cosa, “Le advierto que todos sus vecinos ya han contestado afirmativamente”. Lo más seguro es que la primera imagen que les llegue a su cerebro si no aceptan la oferta sea la del Abu Dhabi real, sus calles y su podredumbre. Ustedes no quieren eso.

Así que, aceptan las recetas que el trajeado caballero les da y que, resumiendo, consisten en lo siguiente: “Sus capitales se depositaran en bancos sólidos extranjeros -EEUU es un buen sitio para los ahorros de un país entero-; pero no se preocupe, porque solo nos los quedaremos como garantía. Lo segundo que haremos sera concederle un crédito enorme que usted usara para pagar a empresas -EEUU es un buen sitio para contratar empresas- que le edificaran ese paraíso capitalista que le acabo de enseñar. Y lo tercero que haremos será satisfacer necesidades que su ciudadanía no tiene, encargo que correrá a cuenta de empresas extranjeras; pero que a cambio de un buen soborno a todo su gobierno usted defenderá como de extrema necesidad y el pueblo le aclamará.”

Uno, que no es tonto, lo pensará y dirá “¿Y si la gente no me aclama?”. El del FMI sonreirá sabiéndose con la respuesta: “Entonces le darán un golpe de estado popular -revolución lo llaman por aquí- nosotros lo llevaremos a un país de esos que han expoliado su país para que, mientras que los revolucionarios se ven incapaces de salir de la crisis en la que hemos metido el país, usted pueda preparar tranquilamente su discurso de regreso en el que le demuestra al pueblo como la revolución ha sido un fracaso que lo que ha hecho ha sido traer al país la crisis que usted y yo ahora mismo estamos creando. Justo después usted sera aclamado de por vida. Y si eso no sucede, invadimos el país y listo. Ah, y huelga decir que su país nos estará eternamente agradecido a través de una deuda que no podrán pagar en generaciones… ¿Que le parece?, ¿le hace un cogñac?”

Bueno, todo esto viene a cuento de que estos tipejos arruinapaises acaban de dictaminar que lo que España tiene que hacer es bajar los salarios, que con la crisis que hay (¿adivinan quien tiene parte de culpa de lo que ha pasado?) ya esta bien de cobrar una mierda de sueldo. Es la época de no cobrar ni una mierda de sueldo.

Lo dicho, desconfíen. Y si van de mi parte, péguenles una patada en los mismos cojones.

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