Donde dije digo, digo Alfredo

Muchos de ustedes no recordarán a Alfredo Pérez Rubalcaba como vicepresidente primero, ministro del Interior y portavoz de un gobierno que aprobó una (contra)reforma laboral con la oposición de sindicatos, que permitió y apoyó los rescates a entidades financieras con el dinero del Estado, que abolió el impuesto de patrimonio o que echó para atrás la reforma electoral propuesta por el Consejo de Estado para aumentar la proporcionalidad.

Digo que no lo recordarán porque seguramente les pilla lejos. Total, hace unos días que dejó de ser ministro (aunque oficialmente no). Y unos días en política es mucho. Tanto que aquel simpático cántabro y diputado por Cádiz “Alfredo P.” vivió sin mostrar oposición dentro del gobierno todos los recortes que anteriormente mencionaba (desde 2006 es ministro de Interior). Supresión del impuesto de patrimonio (2008), apoyo a la banca (2006-2011, por ahora), rechazo a la reforma electoral (2009), etc.

Pues bien, ahora es un malote. Quiere cambiar prácticamente todo lo que su gobierno aprobó. Así pues, mientras que todo el mundo pensaba que le hacía la bola a ZP, resulta que Alfredo P. es un rebelde que quiere darle la vuelta a todo.

Y lo hace convencido de una cosa: que los españoles de izquierda tenemos mala memoria. Tenemos muy buena memoria por mucho que nos la quieran arrebatar. Y espero que Alfredo P. no pueda olvidar en un futuro la lección que la izquierda le dará el día de las elecciones cuando no perdonen al PSOE el trabajo sucio que le ha estado haciendo al PP y la alfombra roja que le han puesto para que llegue a La Moncloa.

Alfredo P. piensa que tenemos mala memoria. Demostrémosle que ni tenemos mala memoria ni somos gilipollas.

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