¿Algún vendedor le ha dicho que su producto es de mala calidad?

Debo reconocerlo. No soy un gran amigo de la vertiente psicológica de la economía, ni me simpatizan los promotores de la economía de la conducta, sin embargo creo que en ciertos aspectos merecen que se les preste algo de atención. Verán, en los últimos días he tenido que lidiar con la falacia de la tecnocracia. No sé muy bien por qué pero es un principio socialmente aceptado -lo que Galbraith llamaría sabiduría convencional- que un tecnócrata es capaz de hacer las cosas que se refieren a su ámbito mejor que cualquier otra persona. Es como una especie de mantra o axioma que la gente ha asumido. Es decir, eso es así, sí o sí y el que lo niegue es un pirado. Pues bien, soy un pirado.

Les pongo en situación y me explico un poco: ¿Quien creen que está más capacitado en una familia cualquiera para llevar las cuentas de la casa? ¿Un economista o un mecánico? Pues así, a priori, yo no me sabría decantar por ninguno de los dos. ¿Y las cuentas de una nación? Pues tampoco la verdad. Todo esto viene, como supongo que intuirán, por el asunto Monti y la oleada de “técnicos” que han venido a ocupar de forma nada legítima los gobiernos de Italia y Grecia. Economistas que, se supone, sabrán sacar a sus respectivos países de la crisis.

¿Por qué dudo que sean lo más adecuados para hacerlo? Pues por el mismo motivo que un zorro es el que mejor conoce a otro zorro y sabe cómo prevenir su ataque, y no por ello lo iba a poner a cuidar del gallinero. El señor Monti, primer ministro italiano, por ejemplo, fue parte activa del origen de esta crisis. De hecho, la división internacional de Goldman Sachs ayudó a ocultar la falsedad de la contabilidad pública griega, y ¿a qué no adivinan quien era su asesor? Pues sí, el señor Monti. Su historial es largo y está bien documentado en otros lugares. ¿No creen que, a la hora de tomar decisiones, los incentivos juegan una muy buena baza? Si el señor Monti chupa del frasco privado, ¿por qué iba a buscar lo mejor para “lo público”? Francamente, yo no lo sé.

Y ahí es donde entra todo el rollo este de los incentivos y las milongas psicológicas. Como decía en el título, aún no conozco a nadie a quien un vendedor le haya dicho que no compre su producto. Nadie. El por qué es bastante evidente, los intereses del vendedor no son que el cacharro en cuestión nos sea útil o beneficioso; su objetivo es vender y punto.

Si asumiésemos que el vendedor es el que mejor conoce su gama de productos y los de la competencia, deberíamos fiarnos de su criterio y comprar lo que nos diga independientemente de lo inutil, caro o innecesario que nos sea el producto. Igualmente podríamos operar con un mecánico o un taxista. En una ciudad desconocida, ¿qué nos asegura que el taxista cogerá el itinerario más rápido y corto en lugar del más caro? O ¿qué nos garantiza que un mecánico no va a aflojar algunos tornillos para que visitemos de nuevo su taller en los próximas semanas? Absolutamente nada.

Precisamente por esa cuestión creo que si a algo invitan los técnicos cuya gestión y relaciones son opacos es a la desconfianza. Sólo otro mecánico puede saber si su coche ha sido manipulado o sólo otro miembro de Goldman Sachs puede saber si Monti está mirando para sí o para los demás. No creo en salidas técnicas de la crisis ni creo que “lo técnico” necesariamente sea más eficaz.

E incluso la cosa va más allá. Un técnico juzgando algo subjetivo no se diferencia en mucho de una persona terrenal normal y corriente. Por ejemplo, un experto en pintura dirá si un cuadro cuida más o menos detalles e incluso si tiene influencias de tal o cual autor, pero poco o nada podrá decir sobre si es el cuadro que más sensaciones transmite porque eso dependerá legítimamente de cada cual que observe el cuadro. Del mismo modo que un politólogo es incapaz de guiar al país hacia una democracia perfecta porque eso, la democracia, depende mucho de las percepciones e ideologías de cada cual. Tanto es así, que un economista de izquierda difiere prácticamente en todo con un economista de derechas. Y si ambos son técnicos, ¿qué criterio es el que vale, el de izquierdas o el de derechas?

Por tanto, y concluyendo, creo que no hay base alguna para establecer una correlación medianamente fuerte entre una gestión técnica y una gestión eficaz, más allá de los intereses particulares de cada cual, como puede ser el caso italiano donde evidentemente los intereses de los lobbies neoliberales -a los que Monti pertenece- y de la gran banca -a la que Monti pertenece- se han impuesto con la excusa del tecnocratismo. Veremos si, por el simple hecho de ser Monti un técnico, es capaz de solucionar la crisis italiana. Mucho me temo, queridos y queridas, que va a ser que no.

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Pequeño análisis sobre los resultados electorales en Armilla

Hipótesis de partida

Para este breve análisis que expongo aquí vamos a jugar con dos hipótesis diferentes sobre las que, la verdad, aún no me acabo de decidir para sacar mis propias conclusiones. A saber:

  1. Las elecciones municipales se votan sobre el candidato y su lista, mientras que en las generales se vota a las siglas.
  2. Las elecciones municipales y las generales no guardan correlación de ninguna clase (o no lo suficientemente fuerte) por lo que realizar cualquier comparación es compleja y fútil.

Partir de estas dos hipótesis facilita un poco la cuestión porque sólo nos tendremos que centrar en una de ellas, la primera en concreto. Así que, al lío.

 

La caída del PSOE y el ascenso del PP

La explicación que aquí se le da es sencilla. No hay más que mirar los resultados nacionales para ver cómo el PSOE tiene una debacle debido a su errática política económica. Sin embargo, el PP ha subido en Armilla mucho más de lo que subió en las municipales (su brecha municipales-generales es mayor en Armilla que a nivel nacional), fruto sin duda de la caída de PSOE, de la desaparición de IDEA y del trasvase de votos de UPyD.

Por tanto, siguiendo la hipótesis 1, el PP de Armilla no gusta, sin embargo, se confía en que el PP a nivel nacional pueda hacerlo mejor que el PSOE y la solución elegida es la de la derecha. Así pues, la generalidad de los votantes de Armilla pertenecen ideológicamente al centro político -en torno al 75% (PSOE+UPyD+PP que llegan del PSOE+Ala izquierda PP), dejando por la derecha un 11% (derecha del PP)-, queda por tanto un 14% a la izquierda de PSOE.

 

El efecto Bolero, ¿Cuanto vale?

Si asumimos la hipótesis 1, es fácil calcular ese efecto. Unos 700 votos, fruto de restarle a los resultados generales los municipales. En la provincia UPyD ha tenido unos resultados similares, por lo que a las siglas les pertenece ese 7 y pico por ciento y todo lo demás, al candidato en las municipales. Otra cuestión será lo que Bolero tras su participación en el tripartito y sus idas y venidas cobrando del contribuyente le vayan a costar en las próximas municipales; pero eso será dentro de 4 años. De momento sólo se puede sacar esa conclusión: Bolero sumó, como poco, 700 a las siglas de UPyD.

 

¿Ha tocado techo IU?

Izquierda Unida lleva dos legislaturas repitiendo resultados en las municipales, aunque no así en su porcentaje, donde IU bajó notablemente en las pasadas municipales (de un 9 y algo a un 7,67%). De este modo la percepción general era que IU en Armilla había tocado techo. Pero tan sólo unos meses después, tenemos un nuevo test -las elecciones generales- que parecen indicar lo contrario.

Es asumible que a IU, a nivel municipal, le pueden corresponder los votos de otros partidos de izquierda si estos votan por ideología. Es decir que, como poco, IU si realiza un trabajo basado en ideología y no en personalismos, puede arrancar 200 votos más. Además, una muy buena parte de los votos nulos y en blanco, son sociológicamente de votantes críticos, mucho más propensos a la izquierda que a la derecha. Ponderando, otros 200 votos más.

Es decir, que cuadrando números, IU tiene un margen aún, sin capacidad de haber ofrecido a la ciudadanía capacidades de gobierno, de unos 500 votos más -unos dos concejales más-.

 

Conclusiones

Como decía al inicio, esta hipótesis de partida no acaba de convencerme mucho. Para UPyD sí que creo que puede ser bastante explicativa, sin embargo para IU, no acabo de estar muy seguro. No obstante opino que IU en Armilla debe virar a la izquierda de una forma mucho más decidida pues la campaña nacional es de izquierda seria -y nos ha reportado más votos que en las municipales- y, además, hay otros partidos situados en nuestra órbita o más a la izquierda aún, que han obtenido en Armilla apoyo popular. Hay margen de mejora por la izquierda, y ese debe ser el camino.

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El voto útil es válido en Granada, pero para el PP

Aquí se presenta un pequeño estudio sobre el método de cálculo de la Ley D’Hondt -la cual rige nuestro sistema electoral- cuya conclusión es simple: votar más al PSOE hace que el PP aumente un escaño e IU lo pierda. No tiene mucho más. La demostración, aquí:

 

Lo primero es entender cómo funciona eso de la Ley D’Hondt. El método es sencillo: se toman los votos totales por provincias a cada una de las candidaturas (para nuestro ejemplo, hemos tomado las muy recientes elecciones municipales -dónde en épocas de crecimiento de IU (como ahora) suelen ser similares a las del Congreso de los Diputados-).

 

Así pues, los votos totales de cada candidatura se dividen cada vez por el número de diputados a repartir. Primero se divide por 1, luego por 2, y así hasta 7, que es el máximo de diputados a repartir por Granada. Después, se va tomando el cociente mayor hasta coger los 7 cocientes mayores para el caso de Granada.

 

Bien, una vez hecho eso, obtenemos la siguiente tabla:

 

La cual nos indica que PSOE sacaría 3 diputados, los mismos que PP e IU sacaría 1 diputado por Granada.

 

¿Qué pasaría si le introducimos el efecto del voto útil? En este caso, hemos supuesto que la mitad de los votantes de IU votasen también al PSOE. A priori deberíamos pensar que PSOE debe subir, pero ahí está la magia de la Ley D’Hondt para devolvernos a la tierra:

 

 

Fíjense que de 169.452, el PSOE ha pasado a 193983,5 -es decir, sus antiguos votantes más la mitad pura de los de IU, que lógicamente, ha visto su número de votos disminuidos a la mitad-. Pues sí, lo que sucede con el voto útil para la provincia de Granada es que PP gana un diputado a costa de IU, y no el PSOE a costa del PP.

 

Pero bueno, supongamos también que gente del PSOE vota a IU debido a su descontento con el PSOE, ¿hará eso que el PP suba a costa del PSOE? Veamoslo:

 

Lo que se ha producido ahora es un cambio en los votantes del PSOE, puesto que algunos decidieron votar a IU, justamente los mismos que en la tabla de antes, entregó sus votos al PSOE -24,531,5-. El efecto sobre el reparto de escaños no ha variado nada, salvo en que IU ha tenido más fácil obtener su escaño, fortaleciendo así a la izquierda.

 

Por tanto la conclusión es sencilla: en Granada, el voto útil está en votar a Izquierda Unida, porque de lo contrario, los votantes del PSOE o aquellos de IU que se creyeron la milonga del voto útil están regalando al PP un escaño a costa de Izquierda Unida.

 

Yo no quiero a la derecha gobernando, por eso votaré a IU. Con los datos en la mano, ¿qué harás tú?

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