Un plan de ajuste rechazado y un banco rescatado

Un poco de historia

Siempre intento que en cada uno de mis artículos aparezca una breve referencia histórica por un simple motivo: los hombres y mujeres de hoy somos en parte fruto de lo que fuimos hace cien años, diez años o apenas unos meses. Un análisis amplio requeriría probablemente remontarse a las comunidades primitivas, pero al ser este un articulo mucho menos profundo, optaremos por echar la vista atrás apenas unos meses.

Verán, como muy probablemente recuerden, el gobierno socialista de Zapatero y la oposición del PP aprobaron en septiembre del año pasado -a dos meses de las elecciones- una reforma constitucional que imponía una serie de rigideces a la acción gubernamental y en especial a la cuestión del déficit -tema que ya fue tratado en este mismo blog-. Fruto de aquella reforma y, aprovechando la coyuntura, el gobierno del PP se sacó de la chistera un plan de pago a proveedores que, lógicamente, tenía un fuerte respaldo social. ¿Quién puede negarse a que por fin los ayuntamientos paguen a los proveedores, incluso cuando la adhesión al plan signifique que hay que recortar brutalmente en los ayuntamientos? IU, pero bueno es que esos se niegan a todo. Sin embargo PSOE y PP -y UPyD- sacaron adelante este decreto.

 

El proceso

Esta cuestión -la del proceso- es simple. El ayuntamiento en cuestión que quiera pagar a sus proveedores se lo comunica al gobierno central y le pasa un dossier con el montante total de facturas a pagar y su detalle. Junto a dicho dossier deberá plantearle al Gobierno cuales son sus “compromisos de contención del gasto” (de recorte puro y duro) que avalan que esto de tener facturas sin pagar ya no volverá a ocurrir. Esto, una vez aprobado por el pleno del ayuntamiento es enviado al gobierno central que, resuelve creyéndose o no esos recortazos. Si se lo cree “estupendo”, el ayuntamiento ejecuta los recortes, paga a sus proveedores y sus ciudadanos -y los empleados públicos- pagan las consecuencias. Si no se lo cree las cosas ya se ponen más fea, pues será el gobierno el que determine qué recortes hay que hacer.

 

El ejemplo a (no)seguir

Acostumbran las personas sin carisma alguna y sin ideas a fijarse ídolos a los que seguir e imitar. Tanto da que esos ídolos acierten o yerren, la cuestión es que el vacío de personalidad se vea colmado por los excesos del ídolo. Algo así, intuyo, debe sucederle al ministro Montoro con el FMI. El bendito ejemplo del FMI que fue capaz de hundir, empobrecer y expropiar para occidente a un buen puñado de países subdesarrollados y que, aún hoy -Grecia vale como botón- pertenece a ese tipo de carroñeros humanos.

El caso es que el FMI acostumbra a emitir informes y dictados a los países independientemente de su configuración cultural, institucional, económica, etc. Es decir, y para que nos entendamos, el FMI hace el mismo informe para Camboya que para Chile, sugiriendo, eso sí, recortes por doquier. El mismo modus operandi usa Montoro para someter a los municipios cuyo plan de ajuste (de recortes) no sea aprobado.

El traslado de soberanía es simple: Si les apruebo el plan que yo (gobierno central) impuse, ustedes (ayuntamientos) ejecutaran los recortes que yo les obligué a emprender. Si no les apruebo el plan de recortes, seré yo mismo el que ejecute a través de ustedes los recortes que yo les obligué a emprender. La diferencia, como ven, es abismal (¿?).

 

El caso armillero. La sed infinita

El plan de ajuste de Armilla ha sido rechazado. En otras palabras, no es lo suficientemente recortador. Pero para delimitar aquí que es suficientemente recortador les dejo las medidas que el Ayuntamiento de Armilla propuso para que juzguen:

Recortes de 40.000 euros en Cultura (aproximadamente un 70%), un 15% en deportes y vías públicas, privatización del servicio de guardería, aumento de IBI, de tasas (la de WiFi un 40%, o la de ayuda a domicilio) y aumentos en las inspecciones para los pagos, entre otros.

Pues bien, esos recortes no son suficientes. “Van en el camino correcto, pero hay que profundizar más” que podría decir cualquier Lagarde o Draghi al uso.

Las consecuencias de las aplicaciones de dicho plan son simples. El gobierno central asumirá para sí las culpas de los recortes en ayuntamientos dejando que los gobiernos municipales -que controlan ampliamente en todo el estado- se laven las manos. “Es que viene de Madrid” ¿Les suena al “Europa impone”? Sin embargo los recortes en los ayuntamientos son “necesarios” pues “gastaron más de lo que tenían” así pues, por arte de magia, la responsabilidad de los recortes se diluye y desaparece. Del mismo modo que desaparecerán bastantes servicios y empleos públicos.

Han jugado, con franqueza, con todos nosotros. El discurso, su discurso, está deslegitimado desde el mismo momento en que a Bankia se le ofrece dinero calentito sin pedir explicaciones. ¿Qué clase de gobierno tenemos que oprime a los ayuntamientos y a sus ciudadanos por su mala gestión, y sin embargo permite que quien ha hundido un banco que debe ser rescatado con dinero público se vaya tranquilo a casa con 14 millones de euros de pensión?

Seguir pensando, en España, en términos de democracia demuestra un profundo desprecio al concepto mismo de democracia.

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