Una lucha que no acaba el 20D

Cuando me presenté a las primarias de lo que entonces se llamaba Ahora en Común, a día de hoy, Unidad Popular, lo hacía movido por varios sentimientos. Por un lado, y principalmente, con el compromiso militante hacia mi organización -la Unión de Juventudes Comunistas de España- y, por otro, con la firme convicción de que había muchas cosas que aportar en ese proyecto.

 

Ambos aspectos se han visto ampliamente colmados. En primer lugar porque gozo de la organización más cohesionada y militante de cuantas participan en Unidad Popular, en segundo lugar porque en cada paso he aportado todo lo que he podido -programa, ganas, discusión…- y en tercer lugar porque he aprendido también en cada movimiento de toda esa gente que con un trabajo constante y de perfil reservado es tan necesaria para que el proyecto avance. Desde luego que Izquierda Unida ha aportado muchísimo -como no podía ser de otra forma- pero también, y muy destacadamente, la gente independiente ha ayudado a afinar la maquinaria, a darle un sonido especial y rebosante de ilusión. Una ilusión que desborda aquello que Izquierda Unida podía haber trabajado por sí sola y que, sin duda, marca un claro camino a seguir.

 

La Unidad Popular no puede morir el 20D. Y no puede morir precisamente porque no nació en una asamblea estival en Peligros sino que lleva naciendo desde que la gente que sólo tiene en sus manos la fuerza de trabajo para sobrevivir se une, toma conciencia de su problemática y la enfrenta contra las oligarquías de este país. No muere porque en cada Marea (verde, roja, blanca, morada…) va ganando vida, en cada desahucio impedido, en cada huelga o en cada manifestación. Por eso el 20D no puede ser otra cosa para nosotras que una anécdota, un momento para levantar la vista y observar las fuerzas con las que contamos para, seguidamente, apretar los dientes y decidir la barba con la firme convicción de que hay que seguir tejiendo pueblo, hay que seguir elevando conciencia y hay que seguir luchando.

 

Sólo los que sabemos que los derechos no se regalan sino que se conquistan tenemos claro que la lucha es la única herramienta con la que contamos los de abajo, la clase trabajadora. Exhibamos con orgullo esa dignidad hecha voto el día 20 de Diciembre y exhibámosla hecha carne en cada movilización en los días que vendrán. Nos da igual cómo sean los días de futuro pues nosotros, los trabajadores y trabajadoras sólo conocemos días difíciles. Pero ahí reside nuestra fuerza, en la alegría de luchar por un mañana mejor.

 

No nos quieren en sus televisiones, que no nos importe: estaremos en sus calles como estuvimos siempre, juntos y juntas dispuestas al combate.

 

¡Viva la Unidad Popular!

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