¿Qué reforma? El Sistema Público de pensiones y sus problemas

Mi amigo Jairo anda tocando un tema bastante peliagudo y de actualidad: las pensiones. En su reciente entrada en la que se hace eco de una campaña que debido a mi escasez de tiempo fue un copia y pega de la pagina web de Izquierda Unida. No fue una entrada meditada ni una reflexión muy seria, y lejos de entrar a valorar los argumentos de IU en referencia a este asunto prefiero, apoyándome en ellos, dar los mios y hacer la entrada que debí hacer como dios manda.

Y precisamente apoyándome en el texto de Jairo y de IU procedo con el análisis.

El hecho de que la edad real sea la más alta, como bien apunta Jairo, es debido a que la edad legal es ya de por sí alta. En ese caso entonces cabe plantearse, ¿si los españoles nos jubilamos más tarde que el resto de europeos, por qué debemos retrasar aún más nuestra edad de jubilación? ¿Para seguir siendo los que más tarde se jubilan? No existe necesidad de ninguna clase de retrasar la jubilación si la piedra de apoyo es que estamos ante un problema de edad respecto de la media europea. Es evidente que no.

Si la cuestión de retrasar la edad legal es por un problema demográfico, la cuestión es bien diferente. Yo coincido en este caso con el argumentario de Izquierda Unida en que no existe problema demográfico. Existe, en todo caso, evolución demográfica. Que sea un problema o no depende de la voluntad política y de cómo se encare el hecho. Es evidente, como bien indica Jairo, que de permanecer todas las variables iguales -el caeteris paribus que en las Ciencias Sociales se cumple en extrañísimas ocasiones- la pirámide de población indica que sería conveniente cambiar el sistema de asignación de pensiones. Bien, caeteris paribus estamos hablando de una tasa del 20% de paro, de un 60% de mileuristas (1) y de un crecimiento cercano al 0% en la economía. Ese es el caeteris paribus que aconseja un cambio de política en materia de pensiones. ¿Estamos dispuestos a aceptar ese hecho como general y continuado para la economía? Es decir, ¿el Gobierno piensa que esto no mejorará? y de ser así, ¿a qué esperan para decirlo a las claras? Evidentemente, esa no es la situación que se espera para dentro de 30 años ( ¡30 años! eso es una salvajada de predicciones en ciencias sociales, insisto); se espera un crecimiento medio del 2% (2) y ello equivale a más trabajo, es decir, más cotizaciones.

Pero ya que hablamos de cotizaciones, hay que tocar el tema de los salarios. Las cotizaciones a la Seguridad Social (que pagan las pensiones) se nutren, en su mayor parte, de un porcentaje sobre las rentas del trabajo. Si se suben los salarios, se incrementa el importe de las cotizaciones y, por tanto, hay más dinero para pensiones. Esta deducción tan simple parece resistirsele a los “expertos” del Ministerio de Trabajo. Es decir, que la cuestión de la precariedad y los bajos salarios en el mercado de trabajo son un problema mucho más serio para la sostenibilidad del sistema público de pensiones que la cuestión demográfica.

Por tanto me niego a que la solución para mantener las cosas como están sea el establecimiento de un impuesto. Repercutir en los ciudadanos legales un impuesto cuando uno de cada cuatro euros no pasa por controles -es decir, es dinero negro- es un robo, y de los grandes. Evidentemente Jairo hace una pregunta que dice, “¿a qué queremos renunciar?” Yo, por ejemplo, a la estafa fiscal.

Continúo más o menos con la linea del articulo de Jairo. El tema de la inflación hace que las pensiones reduzcan su cuantía cuanto mayor es el cómputo de años para su ajuste, pero no es un gran argumento ya que el Estado aplica coeficientes correctores muy similares a los de la evolución de la inflación; sin embargo se entiende que los últimos años de trabajo suelen ser más cuantiosos en materia de salarios (y, por ende, en futuras pensiones) debido a la aplicación de trienios, quinquenios y complementos varios que conforme se continúa trabajando se van adquiriendo. Por tanto, ampliar el computo equivale a la reducción de la pensión, pero por otros motivos no tan ligados a la evolución de la inflación. Dicho sea de paso, en España se usa el término para hacer el cómputo de la base cotizante de “los últimos X años trabajados”; en Francia, por ejemplo se usan “los mejores X años trabajados” en cuestión de salario.

De todas formas lo más jugoso del tema de las pensiones viene a continuación: el sistema privado de pensiones. Lejos de que sean rentables o no, creo que hay que centrar el problema en lo siguiente: son manifiestamente injustas.

En un sistema de capitalización (tanto contribuyes, tanto recibes) los ricos gozan de pensiones más opulentas y los pobres de menos (si es que han podido contribuir al plan privado porque el consumo -hipotecas, luz, agua, gas…- les permitía destinar algún importe a dicho plan). En un sistema de redistribución (el nuestro) se consigue paliar en cierta medida la desigualdad al establecer pensiones mínimas (384,50 euros) y máximas (2.466,20 euros) (3) (4). Es decir, que se logra, al menos, garantizar un mínimo de subsistencia independientemente de cuanto se contribuya y se garantiza una cierta equidad en el reparto; cuestión que, como indicaba, no ocurre en los sistemas de capitalización.

Al margen de esto, aun pareciéndome lo más importante, es cierto que el sistema de capitalización no es rentable para el ciudadano de a pie y que lo único que logra es inmovilizar un dinero -que como digo no es rentable- y dejarlo en manos de los mercados financieros, es decir, cajas, bancos y aseguradoras. Evidentemente, como indica Jairo, sólo las deducciones fiscales hacen atractivo el ahorro en planes privados. Es decir, sólo el hecho de que de nuestros impuestos le paguemos a aquellos cuya capacidad económica les permite desviar dinero a un plan privado de pensiones -a las claras, a los sectores más ricos o acomodados de la sociedad- hace que esos planes sean rentables. Abreviando, aquellos que proporcionalmente evaden más impuestos -tiran más del dinero negro- además reciben subvenciones del Estado para proteger su ahorro.

Por otro lado, y prácticamente cerrando ya el tema, Jairo habla de las motivaciones de un gobierno para tomar una medida tan impopular como esta. España (los españoles) tiene ahorrado en planes de pensiones en torno al 8% del PIB. Estados Unidos el 67,7% (5). La respuesta es bien simple, una vez hemos vivido un crash económico de la envergadura del problema de las sub-prime los bancos necesitan liquidez y los fondos de pensiones son un bocado muy apetitoso. Quien pueda negar que los poderes económicos y financieros no controlan a los gobiernos que lance la primera piedra, porque yo no lo haré. Da igual un socialista que un pepero, ambos tienen los huevos bien acariciados por un puñado de buitres y tiburones financieros, y lo demás es no querer ver la situación real de las cosas.

La exculpación de Zapatero y del PSOE radica en la siguiente cuestión: aparte de arrodillarse, ¿piensan hacer algo más?

Espero que des por contestada tu entrada y que haya arrojado un poco más de luz a tus dudas.

(1) http://www.elpais.com/articulo/economia/asalariados/espanoles/mileuristas/elpepueco/20071009elpepueco_8/Tes
(2) http://www.vnavarro.org/?p=5227
(3) http://www.seg-social.es/Internet_1/Trabajadores/PrestacionesPension10935/PensionesdelSeguroO10970/Vejez/index.htm#5137
(4) http://www.eleconomista.es/economia/noticias/1793870/12/09/El-Gobierno-fija-las-pensiones-minimas-para-2010-subiran-un-4-de-media.html
(5) OCDE. Estadística.

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