El sistema financiero en el sistema capitalista

El sistema financiero está de moda. Lleva de moda más de 5 años y parece que la cosa no va a parar. A mí, cuando hablo de economía me gusta situar al lector. Y me gusta situarlo por una simple razón: el contexto importa. En toda situación, historia y sociedad impregnan sus actuaciones. No se puede entender, por ejemplo, el respaldo popular alemán a la actuación de Merkel para con el resto de Europa sin entender el miedo alemán al fenómeno de la inflación. Pues bien, para el objeto que nos ocupa, el sistema financiero, necesitaremos contextualizarlo.

El sistema financiero es, de forma sencilla, ese mecanismo que permite que la economía anticipe cobros y, por tanto, funcione. Esa es la definición típica de cualquier manual estándar. La analogía más común es la sangre o la gasolina. Para que un cuerpo humano funcione se necesita sangre bullendo, del mismo modo que necesita gasolina un coche; y así, el sistema capitalista necesita de un sistema financiero que lubrique las compras y ventas.

Como decía, esa es la definición estándar. El dinero es neutral. Su papel es el de simple facilitador de las transacciones, sin más. Es decir, el sistema financiero es inherente al sistema capitalista y un fallo en cualquiera de ambos aspectos, el de la producción o en el de las finanzas hace que todo caiga.

¿Por qué? Si una economía se colapsa es difícil que obtenga financiación ahondando aún más en su crisis -asumiendo que una inyección de liquidez aliviaría su crisis-. Además, si el colapso es generalizado, el sistema financiero sería incapaz de discernir entre financiación recuperable y no recuperable, optando por no dar crédito.

De otro lado, si es el sistema financiero el que colapsa, su traslado al productivo es más que evidente. Sin crédito -y no hablo de deuda estructural sino de una simple línea de crédito que permita atender pagos antes de recibir cobros-, no hay producción.

Así pues, para el desarrollo de una economía capitalista, la salud de su sistema financiero es vital. Si la gasolina no fluye, no hay coche que ande. Y el problema del beneficio está solventado. Las empresas productivas obtienen el suyo y las financieras también a través del diferencial entre depósito y préstamos.

Hasta ahora hemos asumido que, en ausencia de perturbaciones serias, el sistema financiero presta dinero y la economía produce y que ambos desean hacer eso. Hemos asumido, en otras palabras, que estamos en los felices años. Es más, en los felices años 50 y 60.

Digo esto porque desde los años 80 en adelante, el sistema financiero que “financia” no existe. O mejor dicho, existe a medias. Con la derogación de la Glass-Steagall Act, el sistema financiero tiene vía libre para buscar rentabilidades a través de las inversiones y no sólo a través del sobre precio del préstamo con el depósito. O, en otras palabras, el sistema financiero, ahora, no depende tanto de la marcha de la economía como de los beneficios que pueda obtener por su cuenta. Financiar ahora, no es una prioridad sino que se abren oportunidades mucho más jugosas a través de los mercados financieros -que ahora no necesariamente financian nada-. Como decía Krugman, antes ser banquero era muy aburrido.

Así pues, en la tarea fundamental capitalista de la captura del excedente, del beneficio, las entidades financieras juegan un papel nuevo. Pueden ser gasolina si quieren, pero no serlo también es una opción. Y muy rentable, mucho más, por cierto, que jugar con el diferencial depósito-préstamo.

El problema surge cuando las inversiones del sistema financiero acaban mal y esto repercute en el sistema productivo. Si el sistema financiero va bien y el productivo también, no hay por qué preocuparse pero, ¿y si para obtener rentabilidades cada vez más elevadas los bancos recurren a inversiones más arriesgadas? Pues puede surgir el crash y, se quiera o no se quiera, la economía productiva lo va a notar contrayendo la producción y generando desempleo. Es decir, tanto más alejado se encuentre el sistema financiero de su papel originario, más riesgo de crisis.

Por tanto, ¿hay que volver a la Glass-Steagall act? La pregunta, que viene al pelo, está errada. Quizá sea más sensato preguntarse, ¿por qué se olvidó la Glass-Steagall act y qué nos hace asegurarnos que si volvemos a ella no la abandonaremos de nuevo? Para la primera pregunta, no tengo respuesta (o no cabe en este post). Para la segunda sí. Se olvidó la GSA por una razón muy simple, el sistema capitalista necesitaba nuevos mercados de donde obtener rentabilidad, ganancia, beneficio, y, si se vuelve a ella, es muy probable que la situación de recomponer la tasa de ganancia se repita en el tiempo dada la voracidad innata del capitalismo para con ésta.

Casi se podría contestar a la primera pregunta, con un “es indiferente, mientras la rentabilidad económica sea el eje del sistema -como sucede con el capitalismo- es una cuestión de tiempo hacer frente a una crisis por la huida hacia inversiones más rentables”.

No obstante, esto último implicaría asumir dos cosas: 1. la neutralidad del dinero no existe y, 2. el sistema financiero no vive para el sistema productivo sino que, como este último, también lo hace para la ganancia. Mientras ninguna de estas dos premisas se acepten, discutir sobre una reforma del sistema financiero es estéril.

Y así nos va, viviendo en la esterilidad.

 

NOTA: La Glass-Steagall Act (GSA) era una norma de EEUU que impedía que los bancos comerciales operasen al nivel de los bancos de inversión, separando los riesgos de éstos últimos de la transmisión a la economía productiva de aquellos.

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2 thoughts on “El sistema financiero en el sistema capitalista

  1. Buenas, Álex. Esta entrada me ha gustado y estoy de acuerdo con prácticamente todo lo que planteas. Lo de la mano invisible no es sino una broma. Quería hacerte una pregunta, ¿qué Presidente estadounidense impulsó la GSA? ¿Roosevelt quizá?

    1. Efectivamente, la GSA suele formar parte (de forma amplia) del paquete del New Deal de Roosevelt. Hasta Roosevelt eso de controlar a los bancos estaba bastante mal visto (y aún cuando el lo hizo sufrió duras críticas y parte del New Deal tuvo que ser retirado).

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