Una banca pública para construir socialismo

Últimamente vengo diciendo que IU Andalucía está poniendo toda la carne en el asador con la banca pública y que, muy probablemente, eso va a dar lugar a una de dos situaciones: una de vergüenza y otra de victoria. La de vergüenza sería aquella en la que IU -que está presionando en este sentido de una forma excepcional- rebaja sus pretensiones conformándose con un ICO o renunciando a incorporar en los presupuestos de 2015 el dinero necesario para la constitución de la banca pública para Andalucía. La situación de victoria sería aquella en la que el PSOE no incluiría los fondos para una banca pública quedándose sin los apoyos de izquierda para sacar adelante los presupuestos teniendo que anunciar unas deseadas (por ellos) elecciones anticipadas.

Teniendo en cuenta que el PSOE está a años luz de realizar políticas económicas de izquierda, estoy convencido de que no va a haber banca pública en Andalucía. Por eso el artículo no va a girar en torno a qué condiciones debería reunir la banca pública en Andalucía o cosas por el estilo. Sino a expresar por qué es necesaria una banca pública para Andalucía y por qué bien vale romper un pacto de gobierno.

La banca pública que planea IU no es una entidad que facilite el crédito a empresas y particulares a cargo de los presupuestos de la comunidad como podría ser un instituto de crédito. El objetivo es obtener una ficha bancaria que de al Banco Público (BP) una serie de capacidades que no están al alcance de los institutos de crédito. Fundamentalmente hablamos del recurso a los fondos directos del Banco Central Europeo.

Por qué es necesaria una Banca Pública. Dentro de un sistema económico, las necesidades de pago y las capacidades de pago no van necesariamente aparejadas. Esto es, cuando una empresa echa a andar generalmente necesita más dinero que el que puede pagar. O simplemente porque hay ventas pero poco líquido. La financiación y los bancos (o prestamistas en general) son necesarios.

Esta capacidad, la de ser prestamista, es clave. Como sabemos, las instituciones financieras son muy poderosas. ¿Y por qué no disputar ese poder desde lo público? ¿Por qué deben ser instituciones privadas las que decidan qué es digno de merecer dinero y qué no? ¿Por qué hay que prestarle dinero a la especulación urbanística o industrias contaminantes? ¿Por qué no puede el sector público establecer criterios políticos en lugar de dejar que sea el mercado -con todas sus imperfecciones- el que decida? En otras palabras, ¿por qué la sociedad tiene que dejar que sean unos pocos que nadie ha elegido los que decidan cómo se desarrolla una nación como la andaluza?

Es decir, y aquí está lo fundamental: una banca pública equivale a dirigir la ordenación empresarial, o incidir de forma importante en su construcción. Es el primer requisito para la construcción del socialismo democrático en cualquier región. Es, por tanto, un elemento irrenunciable para cualquier proyecto de transformación socialista.

E incluso, de cara a una interpretación de corto alcance, es importante conseguir una banca pública para acercar los precios de la deuda pública a los precios de financiación real. Es decir, si el BCE da dinero a los bancos al 1%, una banca pública puede prestar al gobierno de la comunidad al 1% si es controlada democráticamente, en lugar de financiarse al 5%, impidiendo el encarecimiento del trasvase de dinero entre el BCE y la comunidad. Por lo que no sólo nos permitiría dirigir la política inversora sino que aligeraría los costes de emisión de deuda para una (necesaria) política expansiva de la comunidad.

Así pues, la BP es un elemento necesario para cualquier proyecto socialista como el que abandera IU. Su consecución debe ser prioridad, y en ese sentido se está empujando. Como decía, un gobierno de izquierda que no apueste por la banca pública ni merece ser llamado de izquierda ni merece existir como gobierno.

IU debe poner, como lo está haciendo, todo su capital político para lograr la BP. Cejar en el empeño equivale a renunciar a la construcción del socialismo y a aceptar la gestión del capitalismo. O hay banca pública o habrá elecciones, esa debe ser la consigna. Una consigna del pueblo y para el pueblo. Una consigna para construir socialismo.

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