Míster Armilla y Miss Armilla, solución estúpida

Un año más, el segundo tras un tiempo de vacío, Armilla “celebrará” su certamen para elegir a la Reina de las Fiestas con el “honroso título” de Miss Armilla. Esta tradición ha sido reinstaurada, cómo no, por el PP, su socio de gobierno IDEA, y el bochornoso apoyo de UPyD.

Ante la celebración de tan polémico evento surgen, como no podía ser de otro modo, los apoyos y las críticas. En los apoyos, por lo simple de su argumentación (es una cosa bonita, a las niñas les hace ilusión, siempre las ha habido, etc…), no me detendré porque caen por sí solos. El problema surge en las críticas.

En Armilla hemos tenido de todo, desde un sí crítico de la Asociación de Mujeres el Pilar (mayoritaria) cuya presidenta participó como miembro del jurado el año pasado -sí, no es una gran errata, la presidenta de una asociación de mujeres puntuó a las aspirantes a modelo de pueblo-; hasta el no de quienes lo consideran un acto machista y otra amplia variedad de críticas.

Surgen por tanto varias diferencias respecto al qué hacer. Regalar libros (como hizo la citada presidenta de El Pilar), no celebrar el evento o celebrar también un evento de hombres, Místers. En la parte del sí crítico (los libritos) no encuentro por dónde cogerlo, porque a mi forma de ver, ni sí crítico ni historias. O es sí o es no. Regalar un libro no deslegitima ni critica la organización del acto, por lo que incluiremos a ese sí crítico dentro del apartado “apoyos”.

Luego nos queda el de celebrar también concurso de Místers y el de no celebrar evento alguno, ni de Místers ni de Misses. Mi postura es que no se deben celebrar este tipo de actos y la razón es simple: pertenece, el acto, a un agregado más de ese conjunto ideológico que es el capitalismo. El acto de Místers y Misses es, en esencia, una expresión más de la reproducción de la dominación ideológica del capitalismo, de su hegemonía cultural en términos gramscianos.

En síntesis, un acto de este tipo lleva a reducir a hombres y mujeres -indistintamente- en mercancías, a ser capaces de ser medibles en base a criterios puramente estéticos y a generar en torno a eso todo un mercado y un modelo de vida cuyas bases son endebles y socialmente indeseables, simplemente basadas en la apariencia y despreciando totalmente las capacidades sociales del individuo. Ahí, precisamente reside su poder en términos de ideología: es el individuo (la Miss o el Míster) el que es aupado individualmente por “méritos” que sólo le son útiles a él. Es una elevación del individualismo que el sistema capitalista proclama. Carecen de sentido en este tipo de eventos los valores como la solidaridad, la capacidad de trabajo o la reflexión crítica, valores eminentemente sociales. Sólo, como conviene al capitalismo, tiene sentido el “yo”.

La celebración de eventos para Misses y también para Místers simplemente nos lleva a que el papel del individuo en la sociedad es sólo uno. Que ya no es necesario que sea sólo la mujer ama de casa y si acaso también una cara bonita, pues el hombre ya bien puede dedicarse a servir como cara bonita alejados, ambos, de los problemas que son generados por sus condiciones materiales de existencia (la vivienda, el trabajo, la vida social, etc.). El concurso de Misses y Místers es, en esencia, el aborregamiento social declarado.

Por tanto, sólo cabe la rebelión y el boicot contra un evento de tan marcado carácter de clase -de clase dominante, por supuesto-. Conviene salir pertrechados de las razones que más arriba exponía para animar al boicot contra este acto y para evitar que las futuras salidas que pudiesen plantearse sólo agravasen aún más el problema. Y esto es un toque de atención a los y las que tildan el acto de machista: una solución que iguale a hombres y mujeres de forma digna sólo puede ser a través del fin de dichos eventos y no un parche como la celebración de dos concursos que, en todo caso, igualaría -relativamente- a hombres y mujeres pero no como seres humanos sino como simples mercancías reproduciendo una vez más un individualismo atroz.

La única salida: el boicot.

 

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La politización se demuestra andando

No acostumbro yo a meterme con la soberanía de cada organización a hacer lo que estime conveniente en aquello que le plazca. Y pretendo no hacerlo con esta entrada en el blog que ya iba cogiendo más polvo del necesario.

El asunto quizá sea nimio, sin importancia. Pero merece unas líneas y especialmente para aquellos que, como yo, aun se creen que aquello de la cuestión de género es muy importante en la lucha por un futuro mejor. Tanto es así que, cuando en esta materia se patina, conviene poner algunos asuntos sobre la mesa, aunque solo sea por invitar a la reflexión.

Como imaginareis aquí se va a hablar de género y de política. Y qué mejor forma de aunar ambas cosas que hablando sobre las 13 Rosas. Sí, pero no aquellas que murieron en el marco de la Guerra Civil, sino aquellas otras que nacieron hace bien poquito aquí en Armilla. La Asociación de Mujeres las 13 Rosas. Dejaremos lo del nombre para otro momento (porque da para una entrada) y vayamos al lío.

Veréis, las 13 Rosas es una asociación que se formó -oficialmente- para renovar el movimiento feminista en Armilla, distanciándose así de la Asociación de Mujeres el Pilar -que, por cierto, cumplió su 19º Aniversario hace bien poquito-. Digo que oficialmente iba a renovar el movimiento feminista en Armilla porque esa es su versión. La mía es bien diferente.

María Ruiz, presidenta del Pilar, ha sido durante muchos años -queriéndolo o no- el adalid político del PSOE de Armilla en materia de género. En otras palabras: el PSOE se contentaba con tener en su órbita a la asociación El Pilar. Pero la órbita se rompió por desavenencias personales y políticas entre la dirección del PSOE y María Ruiz. Así pues El Pilar era ahora -desde hace un año en adelante más o menos- mucho más políticamente autónomo. Por tanto, y sumando dos más dos, al PSOE le hacía falta una “renovación feminista asociativa” y las 13 Rosas tomaron forma. Esta disertación obviamente tiene mucho de subjetivo y muy poco de objetivo. En mi descargo diré que la presidenta de Las 13 Rosas fue concejala en la anterior legislatura del PSOE, que en su junta directiva hay personas afiliadas al PSOE y a las JSA y que su presidenta de honor es la primera concejala de Armilla. Quizá eso no sea suficiente.

Y por eso traigo aquí la chispa que ha prendido la llama del “y el más difícil todavía”. Resulta que veo cómo Las 13 Rosas han montado un coloquio en esta semana para hablar sobre los efectos de la reforma laboral en las mujeres. Hasta ahí todo normal. El paso siguiente es ver quienes son “los artistas invitados” y, oh sorpresa, nos deleita con su visita la secretaria general y candidata por el PSOE de Granada a la Junta de Andalucía Teresa Jiménez. Casi ná.

No es que yo me vaya a meter en quien puede traer una asociación o quien no puede traer pero duele ver cómo se niega hasta la saciedad el objetivo “oficioso” de la asociación y se hacen cosas como estas. Como decía Michael Corleone en El Padrino: “no me digas que eres inocente, porque eso insulta mi inteligencia, y no me divierte”.

Que cada palo aguante su vela.

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