El autobús de Armilla

Hace un rato he tenido la ocasión de preguntar a IU-Armilla y al PP de Armilla (porque el PSOE ha pasado de mí) acerca de la supresión del servicio de autobuses que se ha realizado en mi municipio para los domingos. Desde hace unos días, el autobús que cada hora pasaba por mi municipio en domingo, ha dejado de tener horario según la web del Consorcio de Transportes.

Agradezco la rapidez en sus respuestas e incluso el debate de los community managers (los que llevan el Twitter y demás redes sociales) de ambos partidos. Un tórrido debate de baja calidad pero, bueno, algo es algo.

Resumiendo los argumentos de cada cual, el PP acusa a un liberado de IU y al Consorcio de Transportes de la mala gestión (la culpa es de IU y un poco del PSOE). IU acusa al PP, que en su época como gobernantes -hace un año y medio- planearon la supresión del servicio en su plan de ajuste (la culpa es del PP). Hasta aquí, todo bien. “Tú más, pues no, que tú más”. Nada nuevo bajo el sol.

El problema está en cuando se piden explicaciones un poco más concretas y se intenta ver el recorrido real de los argumentos. En concreto, a IU se le pregunta por si el nuevo equipo de gobierno cambiará el acuerdo adoptado por el PP cuando gobernaba -asumiendo que la responsabilidad fuese del equipo de gobierno anterior y, por tanto, lo que hace un gobierno puede deshacerlo el otro-. La respuesta me ha dejado con la boca abierta: “para restituir la línea hace falta presupuesto, y por ejemplo se ha puesto en marcha un comedor social, ¿cuál prefiere?”. A esto es lo que de toda la vida se le ha llamado un falso dilema. Y a mí, cuando se me replica con falsos dilemas, y más cuando tienen un cariz tan populista, pues me incentiva a demostrar lo absurdo del razonamiento. (más…)

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Míster Armilla y Miss Armilla, solución estúpida

Un año más, el segundo tras un tiempo de vacío, Armilla “celebrará” su certamen para elegir a la Reina de las Fiestas con el “honroso título” de Miss Armilla. Esta tradición ha sido reinstaurada, cómo no, por el PP, su socio de gobierno IDEA, y el bochornoso apoyo de UPyD.

Ante la celebración de tan polémico evento surgen, como no podía ser de otro modo, los apoyos y las críticas. En los apoyos, por lo simple de su argumentación (es una cosa bonita, a las niñas les hace ilusión, siempre las ha habido, etc…), no me detendré porque caen por sí solos. El problema surge en las críticas.

En Armilla hemos tenido de todo, desde un sí crítico de la Asociación de Mujeres el Pilar (mayoritaria) cuya presidenta participó como miembro del jurado el año pasado -sí, no es una gran errata, la presidenta de una asociación de mujeres puntuó a las aspirantes a modelo de pueblo-; hasta el no de quienes lo consideran un acto machista y otra amplia variedad de críticas.

Surgen por tanto varias diferencias respecto al qué hacer. Regalar libros (como hizo la citada presidenta de El Pilar), no celebrar el evento o celebrar también un evento de hombres, Místers. En la parte del sí crítico (los libritos) no encuentro por dónde cogerlo, porque a mi forma de ver, ni sí crítico ni historias. O es sí o es no. Regalar un libro no deslegitima ni critica la organización del acto, por lo que incluiremos a ese sí crítico dentro del apartado “apoyos”.

Luego nos queda el de celebrar también concurso de Místers y el de no celebrar evento alguno, ni de Místers ni de Misses. Mi postura es que no se deben celebrar este tipo de actos y la razón es simple: pertenece, el acto, a un agregado más de ese conjunto ideológico que es el capitalismo. El acto de Místers y Misses es, en esencia, una expresión más de la reproducción de la dominación ideológica del capitalismo, de su hegemonía cultural en términos gramscianos.

En síntesis, un acto de este tipo lleva a reducir a hombres y mujeres -indistintamente- en mercancías, a ser capaces de ser medibles en base a criterios puramente estéticos y a generar en torno a eso todo un mercado y un modelo de vida cuyas bases son endebles y socialmente indeseables, simplemente basadas en la apariencia y despreciando totalmente las capacidades sociales del individuo. Ahí, precisamente reside su poder en términos de ideología: es el individuo (la Miss o el Míster) el que es aupado individualmente por “méritos” que sólo le son útiles a él. Es una elevación del individualismo que el sistema capitalista proclama. Carecen de sentido en este tipo de eventos los valores como la solidaridad, la capacidad de trabajo o la reflexión crítica, valores eminentemente sociales. Sólo, como conviene al capitalismo, tiene sentido el “yo”.

La celebración de eventos para Misses y también para Místers simplemente nos lleva a que el papel del individuo en la sociedad es sólo uno. Que ya no es necesario que sea sólo la mujer ama de casa y si acaso también una cara bonita, pues el hombre ya bien puede dedicarse a servir como cara bonita alejados, ambos, de los problemas que son generados por sus condiciones materiales de existencia (la vivienda, el trabajo, la vida social, etc.). El concurso de Misses y Místers es, en esencia, el aborregamiento social declarado.

Por tanto, sólo cabe la rebelión y el boicot contra un evento de tan marcado carácter de clase -de clase dominante, por supuesto-. Conviene salir pertrechados de las razones que más arriba exponía para animar al boicot contra este acto y para evitar que las futuras salidas que pudiesen plantearse sólo agravasen aún más el problema. Y esto es un toque de atención a los y las que tildan el acto de machista: una solución que iguale a hombres y mujeres de forma digna sólo puede ser a través del fin de dichos eventos y no un parche como la celebración de dos concursos que, en todo caso, igualaría -relativamente- a hombres y mujeres pero no como seres humanos sino como simples mercancías reproduciendo una vez más un individualismo atroz.

La única salida: el boicot.

 

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Otra política económica de la recaudación. El Impuesto sobre el Consumo.

No estamos dispuestos aquí a contar el por qué de la subida del IVA. De hecho, la caverna mediática y otros sectores afines al socialismo tipo Almunia ya lo han hecho por nosotros. Que si España tiene uno de los tipos más bajos de Europa, que si el tipo reducido es un caso casi único en la UE, etc. Esos argumentos, que son rigurosamente ciertos, se pueden combinar con el de que el IVA es un impuesto con el que se recauda mucho. Ni un ápice de falsedad. Por tanto si el Estado necesita dinero -y no entraremos aquí en por qué necesita dinero, pues esto ya ha sido tratado aquí- ¿por qué no aceptar la subida del IVA? . A eso es a lo que voy a dedicar mis esfuerzos en esta entrada: a argumentar por qué recaudar más es posible sin tocar el IVA, o al menos tocando ciertas partes de el tributo. NOTA: ya indicamos someramente en otro post que desde el punto de vista macroeconómico era totalmente ineficiente subir el IVA.

En definitiva la intención del artículo es presentar una medida de política recaudatoria diferente, de corte postkeynesiana, sobre el consumo. A lo largo de este breve articulo tomaremos el papel del político que fija un objetivo, y del economista, que pone los medios para llegar a ese objetivo.*

En primer lugar justificar el por qué no se debe, bajo nuestro punto de vista, tocar el IVA. El argumento central es simple: el pago del IVA no le supone al rico en proporción el mismo esfuerzo que al pobre. Estamos ante un impuesto terriblemente regresivo. Si la crisis que no provocó la mayoría social va a tener que ser pagada por todos, qué menos que todos contribuyamos, al menos, con el mismo esfuerzo. Esta podría ser una razón de carácter político. La voluntad de nuestro político es distribuir la carga de la recaudación de una forma más progresiva.

Así pues, esta orden es llevada a los técnicos: un impuesto sobre el consumo que tienda a la progresividad, ya que el impuesto al consumo es de alta recaudación.

El problema, podemos intuir, es aséptico: hay que sacar dinero. El cómo es lo que define al político (y al economista).

Nuestra hipótesis de partida es simple: que quien más tenga, más contribuya (especialmente cuando el desmesurado poder de esos “que más tienen” ha sido el culpable de esta crisis). El problema entonces es identificar a quienes más tienen. Y no es una cuestión baladí. Desafortunadamente el poder económico ya nos es medible por la renta vía IRPF debido a la elusión fiscal y ni tampoco lo es el patrimonio pues este puede ser fruto de situaciones individuales pasadas mejores a la actuales, o puede ser enmascarado a través de sociedades u otros artificios legales. Lo que nos indica cuando una persona es rica o pobre realmente no es por tanto su renta o su patrimonio sino su gasto (y su ahorro, aunque no va a ser esa la cuestión en la que nos centremos en este caso).

De acuerdo con los postulados postkeynesianos el consumo es un campo finito. Es decir, existe un límite para todo el mundo. Nadie por tener más dinero compra más pan que otro, ni nadie por tener más dinero compra muchas más camisetas que otros. Supongamos que David, un hombre pobre compra 4 camisetas al año y Juan, un hombre diez veces más rico, 25 o 30, aun aceptando un disparatado número de compras, estas no van en proporción directa a su riqueza porque las necesidades sesacian. Es por esta razón que un impuesto sobre el IVA perjudica notablemente a las clases populares.

Pero es más, de acuerdo con la teoría postkeynesiana, los consumidores comen pan y no diamantes. Esto puede parecer una perogrullada pero tiene su importancia. Se establece así una división y jerarquización de las necesidades. El individuo medio se comprará un Ferrari, bienes de estatus, sí y solo sí, sus necesidades básicas están cubiertas.

Por tanto, uniendo ambos preceptos teóricos parece claro que el rico y el pobre no sólo no comprarán la misma cantidad de bienes -supuesto que comparte el IVA y que sirve de legitimante falso para decir que se contribuye indirectamente de forma proporcional- sino que tampoco comprarán el mismo tipo de bienes. Esto es rechazado por la ortodoxia neoclásica. O más que rechazado es no tenido en cuenta. Bajo el análisis neoclásico, un consumidor tiene un conjunto de preferencias no predeterminadas por las necesidades y, además, quiere cuanto más mejor -no saciabilidad de las preferencias-. Por tanto, según el análisis neoclásico, un rico puede estar obsesionado con el pan y comprar millones de barras si eso le hace feliz, igual que un pobre puede comprarse un Ferrari y no comer nada en años. Esta será la coartada que los economistas convencionales usarán para escabullirse entre sus insensateces teóricas.

Así pues, si aceptamos el supuesto postkeynesiano es posible identificar a aquellos que tienen más capacidad económica actual. Por tanto, una vez identificados es posible aplicar impuestos que graven actividades propias de aquellos individuos con mayor capacidad económica. Por ejemplo, gravando con un impuesto sobre el 100% la adquisición de vehículos de lujo, como Ferrari. Generalmente, aquellos que compran un vehiculo Ferrari tienen capacidad para comprar dos, por lo que el impuesto apenas perturbaría la compra-venta de vehículos de lujo. La misma actuación podría hacerse sobre la adquisición de yates o joyas de un determinado quilataje.

Estas medidas de política económica son simples de regular y efectivas en su recaudación. Sin embargo adolecen de dos graves problemas: requieren de un político que quiera distribuir progresivamente (que no de forma justa) la carga de la crisis y de un economista que haya estudiado algo más que teoría neoclásica. Desafortunadamente, la historia reciente parece habernos demostrado que ninguno de los dos partidos de gobierno en España, PP y PSOE -o equivalentes europeos- tienen entre sus filas a dicho político, como tampoco existe en la generalidad de los programas académicos de economía nociones básicas sobre teorías diferentes a la neoclásica.

La cuestión de la recaudación vía consumo, como hemos intentado explicar brevemente, no es por tanto única (no es imperativo subir el IVA, como asegura el establishment). Depende, siempre y en todo caso, de qué intereses sociales caminan tras las decisiones de política económica.

 

 

*Esta separación es ficticia, pues generalmente son los técnicos lo que le dicen al político qué hacer, siendo la ideología de los técnicos determinante, casi más que la del político; por esa razón rechazamos completamente el término tecnócrata como aquel que hace las cosas “bien” sin sesgo ideológico. El tecnócrata, como individuo, tiene una ideología que incide en su forma de actuar.

 

También publicado en Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Un plan de ajuste rechazado y un banco rescatado

Un poco de historia

Siempre intento que en cada uno de mis artículos aparezca una breve referencia histórica por un simple motivo: los hombres y mujeres de hoy somos en parte fruto de lo que fuimos hace cien años, diez años o apenas unos meses. Un análisis amplio requeriría probablemente remontarse a las comunidades primitivas, pero al ser este un articulo mucho menos profundo, optaremos por echar la vista atrás apenas unos meses.

Verán, como muy probablemente recuerden, el gobierno socialista de Zapatero y la oposición del PP aprobaron en septiembre del año pasado -a dos meses de las elecciones- una reforma constitucional que imponía una serie de rigideces a la acción gubernamental y en especial a la cuestión del déficit -tema que ya fue tratado en este mismo blog-. Fruto de aquella reforma y, aprovechando la coyuntura, el gobierno del PP se sacó de la chistera un plan de pago a proveedores que, lógicamente, tenía un fuerte respaldo social. ¿Quién puede negarse a que por fin los ayuntamientos paguen a los proveedores, incluso cuando la adhesión al plan signifique que hay que recortar brutalmente en los ayuntamientos? IU, pero bueno es que esos se niegan a todo. Sin embargo PSOE y PP -y UPyD- sacaron adelante este decreto.

 

El proceso

Esta cuestión -la del proceso- es simple. El ayuntamiento en cuestión que quiera pagar a sus proveedores se lo comunica al gobierno central y le pasa un dossier con el montante total de facturas a pagar y su detalle. Junto a dicho dossier deberá plantearle al Gobierno cuales son sus “compromisos de contención del gasto” (de recorte puro y duro) que avalan que esto de tener facturas sin pagar ya no volverá a ocurrir. Esto, una vez aprobado por el pleno del ayuntamiento es enviado al gobierno central que, resuelve creyéndose o no esos recortazos. Si se lo cree “estupendo”, el ayuntamiento ejecuta los recortes, paga a sus proveedores y sus ciudadanos -y los empleados públicos- pagan las consecuencias. Si no se lo cree las cosas ya se ponen más fea, pues será el gobierno el que determine qué recortes hay que hacer.

 

El ejemplo a (no)seguir

Acostumbran las personas sin carisma alguna y sin ideas a fijarse ídolos a los que seguir e imitar. Tanto da que esos ídolos acierten o yerren, la cuestión es que el vacío de personalidad se vea colmado por los excesos del ídolo. Algo así, intuyo, debe sucederle al ministro Montoro con el FMI. El bendito ejemplo del FMI que fue capaz de hundir, empobrecer y expropiar para occidente a un buen puñado de países subdesarrollados y que, aún hoy -Grecia vale como botón- pertenece a ese tipo de carroñeros humanos.

El caso es que el FMI acostumbra a emitir informes y dictados a los países independientemente de su configuración cultural, institucional, económica, etc. Es decir, y para que nos entendamos, el FMI hace el mismo informe para Camboya que para Chile, sugiriendo, eso sí, recortes por doquier. El mismo modus operandi usa Montoro para someter a los municipios cuyo plan de ajuste (de recortes) no sea aprobado.

El traslado de soberanía es simple: Si les apruebo el plan que yo (gobierno central) impuse, ustedes (ayuntamientos) ejecutaran los recortes que yo les obligué a emprender. Si no les apruebo el plan de recortes, seré yo mismo el que ejecute a través de ustedes los recortes que yo les obligué a emprender. La diferencia, como ven, es abismal (¿?).

 

El caso armillero. La sed infinita

El plan de ajuste de Armilla ha sido rechazado. En otras palabras, no es lo suficientemente recortador. Pero para delimitar aquí que es suficientemente recortador les dejo las medidas que el Ayuntamiento de Armilla propuso para que juzguen:

Recortes de 40.000 euros en Cultura (aproximadamente un 70%), un 15% en deportes y vías públicas, privatización del servicio de guardería, aumento de IBI, de tasas (la de WiFi un 40%, o la de ayuda a domicilio) y aumentos en las inspecciones para los pagos, entre otros.

Pues bien, esos recortes no son suficientes. “Van en el camino correcto, pero hay que profundizar más” que podría decir cualquier Lagarde o Draghi al uso.

Las consecuencias de las aplicaciones de dicho plan son simples. El gobierno central asumirá para sí las culpas de los recortes en ayuntamientos dejando que los gobiernos municipales -que controlan ampliamente en todo el estado- se laven las manos. “Es que viene de Madrid” ¿Les suena al “Europa impone”? Sin embargo los recortes en los ayuntamientos son “necesarios” pues “gastaron más de lo que tenían” así pues, por arte de magia, la responsabilidad de los recortes se diluye y desaparece. Del mismo modo que desaparecerán bastantes servicios y empleos públicos.

Han jugado, con franqueza, con todos nosotros. El discurso, su discurso, está deslegitimado desde el mismo momento en que a Bankia se le ofrece dinero calentito sin pedir explicaciones. ¿Qué clase de gobierno tenemos que oprime a los ayuntamientos y a sus ciudadanos por su mala gestión, y sin embargo permite que quien ha hundido un banco que debe ser rescatado con dinero público se vaya tranquilo a casa con 14 millones de euros de pensión?

Seguir pensando, en España, en términos de democracia demuestra un profundo desprecio al concepto mismo de democracia.

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Algunas notas sobre Armigesa

Armilla está hecha una verdadera mierda. Y así iba a estarlo de forma indefinida hasta que esta mañana desayunábamos con el anuncio de que “se suspende” la huelga indefinida de basura en Armilla. Para poner en antecedentes a aquellos que lean el blog:

 

Armigesa es la empresa privada que gestiona el tratamiento de basuras en Armilla. Este servicio lo llevaba el Ayuntamiento hasta que en 2010 el PSOE lo privatizó, con el apoyo del PP, vendiéndolo a Fomento de Construcciones y Contratas (FCC). La empresa resultante de la privatización -Armigesa- está compuesta por un capital público del 49% (el Ayuntamiento) y uno privado del 51% (FCC).

 

Para hacernos una somera idea de cómo funciona la empresa decirles que en el momento de la constitución del capital -la formación de la empresa- el Consejo de Administración lo formaban, entre otros, el antiguo alcalde socialista de Armilla, Gerardo Sánchez, y el actual teniente alcalde del Partido Popular, Francisco Cuadros. Total que, la cosa como ven, estaba atada y bien atada. Además, a la hora de los pagos la cosa trabaja como sigue: FCC provee del servicio y de las contingencias internas de Armigesa y el Ayuntamiento abona una cuota para pagar la gestión. Lo que es una privatización de toda la vida vaya: Políticos que se ven recompensados, dinero público perdido y, para cerrar el círculo, merma de derechos laborales.

 

Y en esa merma de derechos laborales encontramos el por qué de la Huelga indefinida de los trabajadores de Armigesa. La empresa lleva adeudándoles el salario desde Agosto, situación que se ha hecho insostenible y que ha culminado, como decíamos, en Huelga. Sin embargo hay algo raro en esta huelga. Verán, sucede que, las quejas, van para el Ayuntamiento -gobernado antes por socialistas y ahora por populares- y no contra Armigesa o contra la privatización; porque no lo olvidemos, contra la privatización UGT (cuyo enlace sindical fue concejal electo en esta legislatura por el PSOE) no abrió su santa boca cuando se estaba gestando dicha privatización.

 

Los llantos han venido después (aunque otros ya nos quejamos antes). Pero como decía, no deja de ser curioso que los trabajadores -UGT- vaya al Ayuntamiento a pedir su salario. ¿Imaginan a un empleado de un taller yendo a buscar a los clientes morosos en lugar de ir a por su jefe para cobrar su salario? La explicación es sencilla: El PSOE está usando esta “crisis” para hacer política y está usando muy bien sus recursos (a UGT). Es una Huelga política contra el tripartito (PP, UPyD e IDEA) que, en buena parte, se lo merece pero que no es el único culpable de esta situación sino que el propio PSOE también tiene mucha culpa -a partes medias diría yo-.

 

Pero esas ínfulas son demasiadas. Pensar que UGT iba a mirar más allá del cortoplacismo más oportunista y ruin quizá era esperar demasiado, y en eso hemos pecado muchos de los que apoyamos esta Huelga; una Huelga necesaria para cobrar sus salarios pero que si no se ataca a la raíz del problema -la privatización- será una lucha estéril que va a repetirse a lo largo del tiempo varias veces más. Porque esta vez FCC -cuya cifra de negocio para el sector medioambiental en 2010 fue de 3.672,2 millones de euros- ha decidido adelantar el pago pero, ¿y cuando no lo haga? ¿tendremos otra Huelga? ¿Se señalarán esta vez a los culpables? ¿A TODOS los culpables? ¿O nos quedaremos en el pan para hoy y hambre para mañana? Mucho me temo que mientras siga siendo el PSOE y no los trabajadores los que muevan esta particular lucha laboral el objetivo seguirá siendo el mismo: desgaste político del PP cueste lo que cueste aunque para ello haya que pervertir los legítimos intereses de los y las trabajadores y trabajadoras de Armigesa.

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